Emilio Calatayud - Magistrado del Juzgado de Menores de Granada

El Juez Calatayud: «De un niño dictador, que hace lo que le da la gana, a los malos tratos hay un paso»

El magistrado de menores de Granada comenta sus preocupaciones y la evolución de los delitos en los jóvenes a raíz de las nuevas tecnologías a ABC

Helena de la Casa Huertas  Madrid

 

Lo primero que hace el popular Juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud nada más llegar a los juzgados es sentarse durante unos minutos en su despacho para reflexionar antes de empezar la jornada laboral. Una pequeña habitación llena de regalos de los niños del Centro de Menores «Tierras de Oria».

Calatayud es conocido por sus sentencias ejemplares a los menores de edad. Sus preferidas: obligar a aprobar la ESO y a aprender a leer, puesto que afirma que hay «mucho analfabeto». Sus 37 años de experencia le permiten saber los perfiles más frecuentes de los niños que comenten delitos aunque confiesa que, con la aparición de las nuevas tecnologías, están cambiando.

El ciudadrealeño, uno de los jueces más mediáticos de la justicia española, habla con ABC de su trayectoria profesional, de sus preocupaciones y de la evolución de los infracciones de los jóvenes.

¿Alguna vez le han llegado a su WhatsApp sus propios vídeos?

 

Sí, sí me han llegado vídeos, me hacen gracia porque son trozos de conferencias que la gente graba y luego los cuelga en la red. La verdad es que es una satisfacción que la gente los vea, pero como son charlas que vengo haciendo hace mucho tiempo, me sorprende la repercusión que tienen. Yo soy el primer sorprendido del éxito de esos WhatsApp.

¿Cómo quiere ser recordado?

Me gustaría que me recordasen como un buen padre, un buen amigo y como juez, que hizo lo que pudo para hacer su trabajo lo mejor que supo. Creo que hay ser buena persona tanto en el ámbito personal como profesional. No estaría mal: Hizo lo que pudo.

¿Le gustaría que siguieran su legado?

 

«Yo soy un producto de los medios»Emilio Calatayud
Yo no tengo legado, yo aplico la ley, hay muchos jueces que hacen exactamente lo mismo que yo, lo que pasa es que a veces les da miedo a hablar y yo cometí la ventaja o el inconveniente de hablar en su día y entonces han creado un personaje. Yo soy un producto de los medios. Cometí la imprudencia de hablar en un momento dado y han creado un personaje.

 

¿Ahora se arrepiente?

No, a lo mejor fue una equivocación pero no me arrepiento, a lo hecho pecho. En aquella época era conveniente decir en qué consistía la nueva justicia de menores, cómo funcionaba, quiénes éramos y ahora mismo se conoce gracias a esa época y me tocó a mí como podría haberle tocado a otro compañero.

¿En sus vacaciones ha recibido llamadas para seguir algún caso o aconsejar a algún joven?

El teléfono personal no lo doy pero cuando voy andando por algún lado se me suelen acercar. Ahora que he estado en Capileira (Alpujarra), algún padre o chaval que me ha visto ha venido a hablar conmigo. Por suerte o por desgracia con el Whatsapp me conoce mucha gente y se acercan si tienen alguna duda. Para mí es una satisfacción, mi trabajo es juez y lo comprendo. Procuro ir por sitios que más o menos estén tranquilos.

¿Cuáles son las consultas más frecuentes?

Qué puedo hacer con mi hijo, qué a haría con tal tema, o mi hijo está fumando porros o está abandonando la escuela, las malas compañías… Lo típico.

¿Cuál fue su primera sentencia?

El primer caso gordo que tuve fue en el año 1988, no había juicios ni nada, fueron dos hermanos, tenían 12 y 14 años, que mataron a su padre y lo emparedaron. Nos dimos cuenta que lo habían matado al cabo de los meses porque hicieron mal el tabique y en verano no veas cómo olía la vivienda, por eso nos dimos cuenta. Te impresiona cuando los autores tienen esa edad y a partir de entonces ya vi de todo. Ya he celebrado 36 o 37 juicios de asesinatos u homicidios de menores y he visto todo. Lo más desagradable es cuando las víctimas son pequeñas.

Ese fue el primer juicio gordo y de las primeras sentencias que dicté duras, claro era una privación de libertad gorda para esos dos chavales. En aquella época era internamiento y no había más, porque estaban empezando a funcionar los centros de internamiento con arreglo a la nueva ley, entonces después esa gente salió para adelante. Hace mucho que ya no sé nada de ellos.

¿Por qué pensó en esa opción en vez de las tradicionales sanciones?

La primera sentencia que puse fue en el año 1989-90 a un chaval que en un control de alcoholemia a la salida de una discoteca y lo pillaron. Este chaval no tuvo ningún accidente ni nada y cometió un delito de seguridad de tráfico, entonces yo pensé que mejor que encerrarlo, era que viese las consecuencias de conducir un ciclomotor bajo la influencia de bebidas alcohólicas. Hablé con el Hospital de Traumatología para ver si podía enviar a chavales allí y lo mandé. Aunque lo primero que hice fue llamar a la Guardia Civil para decirles que me parecía muy bien que hiciesen controles pero lo que tenían que haber hecho era denunciar a la discoteca por vender alcohol a menores, que este menor iba a pagar pero ellos también.

 

«Había muchas formas de reparar el delito sin necesidad de la privación de libertad»Emilio Calatayud
En otro caso, hablé con un panadero amigo mío para que un chaval hiciese servicio de la comunidad en la panadería porque antes no había convenios, era por favores personales. Y el más conocido fue el de un chaval que mandé a aprender a leer, lo tenía encerrado pero era muy listo, muy listo, así que le dije que «en cuanto aprendas a leer y a escribir te suelto». Al mes salió.

 

El chaval era un fenómeno en robar en el Centro Comercial Continente los aparatos de vídeos que eran muy grandes y estando allí, me dijo una cosa que siempre me marcó: «Don Emilio por qué no me condena a aprender a leer, sé que voy a terminar en prisión y si usted me condena a leer y escribir me va a abrir una ventana a la libertad». Entonces siempre que puedo y me entero que un chaval no sabe leer, escribir o no tiene la ESO, lo condeno a que aprendan porque es verdad que la educación y la cultura abren una ventana a la libertad y a la felicidad.

En aquella época y lo sigo diciendo, entendía que había muchas formas de reparar el delito sin necesidad de la privación de libertad, en función del delito y circunstancias de cada uno de los chavales pues había que buscar evitar el internamiento si era lo mejor. Entonces empecé a poner medidas de esas, al principio no había nada y hablé con amigos, profesionales, poquito a poquito hasta que participó la administración y el ayuntamiento, así empezamos.

Caroca sobre el Juez de Menores de Granada
Caroca sobre el Juez de Menores de Granada- OZELUÍ

¿Cree que existe un problema de analfabetismo entre los jóvenes?

Hay mucho analfabeto y es la sentencia que más me duele poner, es obligar a un chaval a sacarse la ESO cuando estamos en un país en el que ese nivel de estudios es obligatorio. Es una vergüenza que los chavales abandonen la escuela con 14, 15 y 16 años y es una vergüenza que se aprueben los cursos por ministerio de la ley. Yo compruebo todos los días que hay mucho analfabeto y muchos que saben juntar las letras pero no saben lo que significan las letras juntas. Es una pena. Y me da pena que se aprueben los cursos por ley sin tener una formación. No comprendo cómo los políticos no se hacen un pacto por una ley educativa que dure una generación y no una legislatura, y que la misma se premie el esfuerzo y el trabajo duro.

¿Por qué existe este problema?

Los padres no tienen autoridad, se ha banalizado todo y no existe voluntad política de fomentar el esfuerzo, aquí se no están igualando por la ley del mínimo esfuerzo y no, nos hemos equivocado a nivel político.

¿Cree que sus sentencias rehabilitan de verdad a los jóvenes?

 

«Tenemos un 10% que son carne de cañón»Emilio Calatayud
Hombre, se les da una oportunidad. El debate de la reinserción es que no puede haber ningún menor que pase por la justicia de menores y diga que no se le ha dado la posibilidad, otra cosa es que no la aproveche. Pero la verdad es que sale mucha gente para adelante porque le ley funciona y por una razón muy sencilla, el 80% de los chavales que nosotros juzgamos cometen delitos pero no son delincuentes. Todos hemos cometido tonterías, lo que pasa es que hoy en día todo son delitos.

 

De modo que ese 80% de los chavales nosotros lo único que hacemos es acompañarlos a madurar, la vida delictiva de un individuo comienza a los 12 años o 13, sube hasta los 18-20 y luego baja, entonces lo que hacemos es ayudarlos a madurar. Ese 80% de chavales salen para adelante. Luego tenemos un 10% que es carne de cañón, influye donde han nacido, circunstancias, genética o quiénes son tus padres. Y otro 10 por ciento que es trabajable y que depende del momento, la mitad sale para adelante.

Estamos evitando que el 85% de chavales que pasan por la justicia de menores acaben en la justicia de mayores. Son buena gente, cometen equivocaciones pero ya está. La diferencia es que muchos las cometemos pero no nos han pillado.

¿Quién comete un delito es un delincuente?

No, quien comete un delito o dos no es un delincuente. Gracias a Dios cometen equivocaciones que tienen perfil de delito pero no lo son. Ahora, eso sí, hay un 10% que tiene perfil de delincuente y son carne de cañón. Hay chavales que los ves y dices con este no hay nada que hacer. Es una pena pero así está el sistema.

¿Cuál es el caso del que se siente más orgulloso?

Muchos, normalmente son chavales que con el tiempo te saludan y te dan las gracias por haberlos condenado e incluso encerrado. Lo que más me satisface es cuando la condena es hacer la ESO y la aprueban, e incluso hacen una carrera o módulo de formación profesional y están trabajando.

Hace unos meses me encontré con un joven de unos treinta años que me paró por la calle. Lo condené a hacer una redacción de unos doscientos folios por las dos caras a mano porque llevaba varios robos y me dijo: «¿no se acuerda de mí? usted me condenó». Así que le pregunté cómo le iba y ahora es bombero. Que la gente te salude por la calle al cabo de los años es una satisfacción muy grande.

Desde sus inicios ¿ha observado una evolución en los delitos de los jóvenes?

Antes cuando yo empecé en el año 1987-1988 me llegaban muchos chavales de clase marginal y ahora gracias a Dios se han equiparado las clases sociales. En función del delito tenemos un perfil. Por ejemplo:

- Casos de maltratos de hijos a los padres: clase media-alta

- Ciberacoso: clase media-alta

- Acoso sexual: de todo tipo

- Robos: de todo tipo

 

Ya no hay distinción de clases sociales, aunque hay más casos de chicos 75% frente a chicas, el 25%, pero en violencia familiar y acoso escolar se equiparan. Eso sí, es verdad que la niña que sale dura, aunque es menos frecuente, es muy dura. Pata negra, eh porque son mucho más listas.

Las nuevas tecnologías están variando el perfil de los chavales, existe mucha incultura. Saben manejar los móviles pero no son conscientes de que al publicar una foto o un insulto, las consecuencias son muchísimo mayores a que cuando tú le dices a una persona que es un tal, que queda entre él y tú o un grupo de personas. Ahora queda entre 15.000 o 20.000 personas y los daños morales son tremendos.

¿Está empeorando esta situación?

La cosa va a peor porque, además, hay un tema que me preocupa mucho, la adicción a las nuevas tecnologías. Mayores y menores están muy enganchados al móvil, tablet, etc.. yo por ejemplo estoy llamando la atención a amigos míos. Yo soy fumador y nunca se me ha ocurrido darle a mi hijo un cigarro cuando tenía un año o dos años y estoy harto de ver a padres que están tomando una cerveza y para que el niño no les dé el coñazo les suelta un móvil o una tablet para que jueguen. Es lo mismo que si le das un cigarro y eso nos está creando muchos problemas de adicción al móvil y eso conlleva consigo consecuencia delictivas y de salud mental.

¿Cómo son los primeros indicios de un hijo maltratador?

Todo es cuestión de educación y respecto, cuando una criatura con 8 o 9 años empieza en la casa a hacer lo que le da la gana y si no lo consigue, empieza a dar golpes o gritar, ese niño al final si los padres no lo paran se puede convertir en un niño dictador, en el sheriff de la casa. De ahí a malos tratos hay un paso muy corto. Hay que volver al principio de autoridad de los padres y sobre todo el respecto.

¿Cómo afecta la separación de los padres a la actitud de los menores?

A veces los chavales lo pasan mal, incluso tienen comportamientos delictivos para llamar la atención sobre el matrimonio. Lo que sí se nota mucho es tanto la manipulación de los chavales como la manipulación de los cónyuges con el chaval para hacer la puñeta al

«Han aumentado las denuncias de parejas que se quieren, luego se pegan y vuelven a odiarse»Emilio Calatayud
otro cónyuge. Lo pasan mal y a veces tiene consecuencias, en ocasiones tenemos que quitarlos de en medio porque están con: «ahora estoy con mamá, porque me conviene ahora me voy con papá», y tenemos que meterlos en internados o pisos de convivencia. Lo triste es que no somos capaces todavía por mucha democracia de llevar separaciones amistosas.

 

Hemos notado que padre maltratador de su mujer que se separa, es frecuente que los chicos copien el comportamiento hacia la madre y su pareja. Estamos teniendo problemas entre parejillas de jóvenes, es problema de educación, son auténticos maltratadores por ambos lados. Han aumentado las denuncias. Las cuestiones de las parejas que hoy se quieren, luego se pegan, luego se acuestan, vuelven a odiarse, cuelgan fotos para hacerle la puñeta a la novia, hay mucho.

¿Hasta cuándo los hijos deben obedecer a sus padres?

Hasta que se mueran. No hay que obedecer, pero respetar siempre. Un padre educa hasta el mismo día que se muere. Siempre vas a querer más y respetar más a tus padres cuando eres padre, entonces se valora lo que han hecho aunque se hayan equivocado. El cariño hacia los padres va en aumento. Hay que respetarlos y seguir sus consejos, al menos pensarlos.

¿Hasta cuándo y en qué circunstancias cree que los padres deben mantener a los hijos?

Hasta que estén en condiciones de ser independientes pero siempre dentro de unos límites, es decir, no soy partidario del ni ni. Si yo tengo un chaval que se está esforzando, que está buscando trabajo, está estudiando, etc me parece muy bien que esté conmigo; pero ahora el tío que tiene su trabajo y está viviendo a mi costa no. O el tío que va a cenar y no quiere estudiar ni buscar trabajo y está viviendo a mi costa no. El sentido común.

¿Un joven de 18 años hoy día se puede considerar que realmente es adulto?

Son muy inmaduros pero la ley es la ley y dice que es mayor de edad a los 18 años. Entonces son mayores de edad para lo bueno y para lo malo, así que les digo tú mismo, tú verás. Objetivamente son más niños que hace unos años pero hay que poner unos límites. Son más inmaduros que antes porque no se han educado en responsabilidad. Ahora mismo son más guapos, más altos, pero más inmaduros, porque no se les ha dado las responsabilidades. Con 18 son niños todavía.

¿Qué opina cuando ve a un grupo de jóvenes sentados y cada uno está utilizando sus respectivos móviles?

No están disfrutando de la reunión, están con otros colegas. Son tontos cada cosa tiene su momento. Ya empieza a existir hoteles que prohíben el uso de los móviles, gracias a Dios. Hay que disfrutar del momento.

«Si tus hijos te maltratan y tienen menos de 18 años, denúncialos y si son mayores, échalos y desherédalos»

El juez Calatayud escribe sobre la creciente problemática del maltrato de hijos a padres

 

«Si tus hijos te maltratan y tienen menos de 18 años, denúncialos y si son mayores, échalos y desherédalos»

Juez Calatayud /Ideal.es -

El juez Calatayud refleja en su blog en esta ocasión la creciente problemática del maltrato de hijos a padres:

"En principio, el tema de si se puede desheredar a los hijos parece poco veraniego, pero la verdad es que este problema tan peliagudo y duro no conoce de estaciones. Es más, yo diría que, por aquello de que ahora se convive más por las vacaciones (y el roce hace el cariño, pero también la riña), está más de actualidad. No digo por decir. Casi a diario recibimos mensajes de personas que se interesan por la posibilidad de desheredar a los hijos, que es algo bastante triste, la verdad.

Vamos a ver: si tus hijos te maltratan y tienen menos de 18 años, hay que denunciarlos y si son mayores de 18, los echáis de casa y luego vais a los tribunales para que los deshereden, incluida la legítima.

El Código Civil señala las siguientes causas para desheredar a los hijos: haber negado sin motivo los alimentos al padre, y haberle maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra.

Y si el hijo no está de acuerdo, que vaya él a los tribunales, pero que sepa que el Supremo ya incluye en el ‘maltrato de obra’ el maltrato psicológico".

«La ESO hay que sacarla por lo civil o por lo criminal. La ignorancia es una cárcel»

«Los chicos que dicen "Papá y mamá, sólo pensáis en que estudie, dejadme ser feliz" tienen que saber, lo primero, que la formación y el estudio dan la felicidad»

«La ESO hay que sacarla por lo civil o por lo criminal. La ignorancia es una cárcel»

- Actualizado:

 

Emilio Calatayud reflexiona en su blog sobre los casos en los que los niños chantajean a sus padres con los estudios.

"Hay chavales que sin tener siquiera la ESO dicen que quieren dejar los libros. “Papá y mamá, sólo pensáis en que estudie, dejadme ser feliz”. Está frase, y otras parecidas, las han escuchado muchos padres. Lo sabemos porque se han puesto en contacto con nosotros para contarlo y pedir consejo. Pues estos chicos tienen que saber, lo primero, que la formación y el estudio dan la felicidad. Lo digo por experiencia propia. Yo tuve unos años en que fui muy tímido para los estudios y lo suspendía prácticamente todo. Pero me ‘curé’ a base de esfuerzo, disciplina y castigos, y ahora soy juez de Menores, que es algo que me hace feliz.

Además, juzgo todos los años a muchos chicos que me piden que les condene a estudiar para poder ser libres y felices. También habían dejado los libros y eran infelices.

La ESO hay que sacarla por lo civil o por lo criminal, les digo yo. Y eso como mínimo. La ignorancia es una cárcel".

Absuelta una madre que le dio una torta a su hijo de once años porque el niño la humilló

/ Emilio Calatayud

 

 

Buenas, soy Emilio Calatayud. Un juzgado gallego ha absuelto a una madre acusada de dos delitos de lesiones leves por darle una torta a su hijo de once años y, en otro incidente, arañarle en el cuello. Pero no hubo maltrato, sino un intento de corregir al chaval. Lo ideal es que estas cosas no pasen. Una torta, como recurrir al derecho penal, deben ser siempre el último recurso. Pero, a veces, no queda otro remedio… Y es lo que ha tenido en cuenta esta sentencia. Pero como siempre digo, el derecho penal tiene los suficientes instrumentos para distinguir una colleja de un maltrato infantil. Confundir ambas cosas es una barbaridad. Aquí van los argumentos de la absolución.

La torta, dice la resolución, se debió a que el chico se negó a obedecer a su madre y tiró el móvil al suelo, con lo que demostró, dice la sentencia,  “desprecio hacia la autoridad materna” y “también hacia el esfuerzo y trabajo que supone ganar un salario con el que adquirir bienes”. Además, continúa el fallo, recogido por la agencia Efe, “incurre en el acto de violencia que supone arrojar el teléfono”.

Según el juez, “no estamos ante una discusión de razonamientos en la que se pueda intentar argumentar contra los razonamientos del contrario”, sino “ante una clara exhibición por parte del menor de una actitud de ‘síndrome de emperador’ que únicamente busca humillar y despreciar a su madre”.

En cuanto a haber sujetado al niño para evitar que se fuera del domicilio, que ocurrió un año después y fue cuando se produjo el arañazo en el cuello del chico, la sentencia sostiene que “no solo está totalmente justificado que la acusada trate de evitar que su hijo salga de casa”, es que “no existe la más mínima intencionalidad de la acusada en lesionar a su hijo, solo de agarrarlo”.

El Tribunal Supremo libera a un padre de alimentar a su hijo porque es un “pésimo estudiante” que se sacó la ESO a los 20 años

EFE

Buenas, soy Emilio Calatayud. El Tribunal Supremo ha dictado otra sentencia en la que pone en su sitio a un ‘ni-ni’, uno de esos jóvenes que ni estudian ni trabajan porque no les da la gana. Leo que el muchacho, que tiene 23 años, se va a quedar sin los 600 euros que le pasaba su padre para alimentarse y otros 600 para el aquiler.

 

La sentencia, publicada en varios medios digitales, indica que el chico ha sido un “pésimo estudiante” que “terminó la ESO con 20 años, en 2011 tuvo siete suspensos y en 2012 y 2013 no cursó estudios”.

 

También dice la sala que el joven tenía capacidad para estudiar, lo que no tenía era ganas.

 

Yo veo bien la sentencia. Como he dicho otras veces, no hay que alimentar la vagancia.

 

No es bueno para el vago, que todavía se hace más vago, ni para los que están a su alrededor. Los vagos son cansinos.

 

Nota: sí, la foto es repetida, pero es que nos gusta tanto…

Dar la paga a los hijos no es una obligación legal, yo estoy a favor de la paga, pero ‘poquita’

 

Jesús Ferrero

Buenas, soy Emilio Calatayud. Un amigo del blog nos pregunta si existe algún artículo o disposición legal que obligue a los padres a dar una paga a sus hijos menores de edad  y la respuesta es que no. Dar una paga -que solía darse los domingos- a los niños es una tradición y una medida educativa. Hay gente que es partidaria de la paga y otra que no, que va dando dinero cuando se lo pide el chaval. Yo soy partidario de la paga, pero ‘poquita’. Y, claro, si no hay respuesta por parte del chico, pues se quita. La paga tiene que estar ligada a un buen comportamiento, es evidente.

 

Nosotros estamos obligados a mantener a nuestros hijos menores de edad, pero no a darles una paga. Y a los mayores de edad tampoco estamos obligados a darles la paga, pero esa es otra historia.

Los padres empezamos a perder el pulso con nuestros hijos cuando nos empeñamos en preguntarles todo: ¿Qué quieres comer? ¿A dónde quieres ir…?

 

F. G. Baptista

Buenas, soy Emilio Calatayud. El otro día, un sabio que tiene unos cuantos años -lo que en su caso le hace todavía más sabio- me comentó la siguiente teoría: los padres empezamos a perder el pulso con nuestros hijos cuando nos empeñamos en preguntarles todo: ¿Qué quieres comer, hijo? ¿A dónde quieres ir de vacaciones, hijo? ¿Quieres ir al cine? ¿Qué cadena de televisión quieres ver?, ¿Qué ropa quieres? etc. La

familia no tiene que ser una dictadura, pero tampoco es una democracia. Si siempre pedimos la opinión a nuestros hijos, el día que se nos olvide puede que se enfaden y nos monten una revolución o dos. Y, claro, si ya tienen 17 años y miden 1,90 pues es complicado… Sentido común.

“¿Les dice ‘no’ a sus hijos como mínimo una vez al día?”

José Ibarrola

Buenas, soy Emilio Calatayud. Los diarios regionales del grupo Vocento publican hoy domingo un interesante reportaje en el que se analiza en profundidad el fenómeno de los niños ‘hiperprotegidos’, que como dice su autora, la periodista Inés Gallastegui, son esos chavales que esquían y aprenden chino, pero no pueden atarse los cordones de los zapatos ni saben hacerse la cama.

 

El reportaje incluye un test de autoevalucación de la periodista Eva Millet (autora de ‘Hiperpaternidad’ (ed. Pataforma) y de la que ya os hemos hablado aquí en alguna ocasión por sus inspiradores puntos de vista) para saber si estamos ejerciendo una paternidad saludable o estamos criando inútiles.

 

Pues con permiso de Eva, aquí van algunas preguntas que os ayudarán a saber si sois demasiado protectores y estáis malcriando a vuestros hijos. Si respondéis a todo que sí, podéis quedaros tranquilos, pero si contestáis a todo que no, estáis perdidos y cualquier día de estos vuestros niños os echarán de casa (y lo tendréis merecido):

 

¿Sus hijos colaboran regularmente con las tareas del hogar?

¿Comen de todo?

¿Sus hijos de más de doce años saben hacerse solos la comida?

¿Acepta con deportividad que equipo de sus hijos pierda?

¿Les dice ‘no’ a sus hijos como mínimo una vez al día?

Se nos está yendo la olla con las graduaciones

Buenas, soy Emilio Calatayud. Sólo hay una cosa más temible para los ahorros de una familia que organizar una comunión 2.0 (o sea de las caras, caras): que, además, haya que organizar una graduación. Y da la casualidad que ambos acontecimientos suelen coincidir. Ahora mismo estamos en tiempo de graduaciones y comuniones. Y si con las comuniones se nos está yendo la pinza, con las graduaciones se nos está yendo la olla ( y en ambos casos, la cartera). No es la primera vez que hablo de este tema, ni será la última, pero eso de que se gradúen hasta los niños de parvulitos –ahora educación infantil- me parece una exageración. Bebés con birretes y, después, fiesta al canto. Y eso se repite en primero de Primaria, en segundo de Primaria, etc… En primero de ESO, segundo de ESO…  O sea, durante toda la enseñanza obligatoria. Es decir, que les hacemos  fiestas a los niños porque cumplen con su deber.

 

No voy a poner como ejemplo mi caso, porque no tuve fiesta de graduación ni cuando acabé la carrera. Me tomé unas cervezas con unos amigos y punto. Barato y sencillo.

 

No me parece mal que haya una fiesta de graduación cuando se acaba el Bachiller, la FP o lo que sea, porque termina una etapa y empieza otra nueva… y seguramente muy distinta. Los chavales parten rumbo a lo desconocido. Pero celebrarlo todo es un poco cansino, la verdad. Y caro.

 

Mañana tengo una graduación.

“¡Cómo va a encerrar a mi hijo en un centro de menores, eso es para chorizos!” “Es que su hijo es un chorizo”

Buenas, soy Emilio Calatayud. El tema que abordaremos hoy no es nuevo: la dificultad que tienen muchos padres para admitir que sus hijos ha cometido un delito. Que conste que es normal. Casi nadie está preparado para que le llame la Policía o la Guardia Civil y le diga que han detenido a un hijo porque ha robado, acosado, etc. Si no fuera porque es un asunto dramático, resultaría casi cómico. A mí, más de un padre y más de dos me han llegado a decir: “¡Cómo va a encerrar a mi hijo en centro de Menores, eso es para los chorizos!” Y, claro, no te queda otra que bajarlos de la nube. “Es que su hijo es un chorizo”.

Muchos padres piensan que los malos son los hijos de los otros, que el suyo es un santo inocente. Son los otros los que se emborrachan y se drogan, son los otros los que… ¡Se llevan cada sorpresa!

Este fenómeno también es muy de ahora. Antes, siempre eras culpable. No había presunción de inocencia ni ‘na’.  Los padres primero disparaban y luego preguntaban. Tampoco era eso. En el término medio está la virtud. Buen fin de semana.

El ‘juego’ de la ballena azul: niños, enseñad a vuestros padres lo que veis en Internet para que os puedan proteger

 
Buenas, soy Emilio Calatayud. Para mí, la ballena azul siempre había sido un animal espectacular que, desgraciadamente, estaba en vías de extinción. Hace unos días me enteré de que también es un ‘juego’ que anda por Internet y que invita al suicidio a jóvenes y adolescentes. Parece que ya se ha dado algún caso en España. Esto es una barbaridad, claro. Y los niños, entre asustados y curiosos,  no hablan de otra cosa. Esta mañana, he tenido la suerte de compartir una interesante conversación con varias decenas de escolares de entre nueve y once años del Colegio Jardín de la Reina de Granada, y todos ellos conocían el tema este de la ballena azul. Se habían enterado antes que yo, lo cual tampoco es raro. Por eso me gusta hablar con los niños, para aprender.  Me han pedido consejo y yo les he recomendado que enseñen a sus padres las páginas que ven en Internet para que les puedan proteger. Creo que es el camino más directo para intentar garantizar su seguridad: que los propios niños colaboren. Nosotros también podemos violar su intimidad para protegerlos -hasta el Tribunal Supremo lo ha dictaminado así- y yo lo recomiendo, pero mejor aún es que nos lo cuenten ellos. Hay que intentarlo. Igual nos llevamos una sorpresa y resulta que no tienen ningún problema en compartir con nosotros sus viajes por Internet, o lo que es lo mismo, sus miedos y sus alegrías, que de todo habrá. Que no, pues vamos con el plan B y rastreamos sus pasos en la red, que es lo mismo que hacían nuestras madres, las madres pre-Internet, cuando miraban si llevábamos algo en los bolsillos de los pantalones.

Por lo demás, un beso muy grande para todos los alumnos del Colegio Jardín de la Reina por su cariño y su interés.

Don Emilio, el juez que quiso aprender de los niños con trastornos mentales

/ Carlos Morán

 

Soy Carlos Morán, el compañero de blog de don Emilio. El otro día entrevisté a Pablo García Túnez, un psicólogo ya jubilado que, durante años, coordinó la unidad hospitalaria de salud mental infantil y juvenil de Granada. Pablo trató al juez poco después de que este llegase a Granada. Y lo recordaba así: “Lo conocí cuando vino de Canarias a Granada y se hizo cargo del juzgado de Menores. Entonces le pidió permiso al que entonces era el coordinador de la unidad de salud mental infantil para pasar toda una semana con nosotros. Durante una semana, estuvo escuchando con humildad lo que hacíamos y cómo trabajábamos con los niños. Para mí, eso le dignificó. Es que los jueces estaban entonces en un pedestal”.

 

No es peloteo, pero eso es tomarse en serio el trabajo. Y poco más que añadir, bueno sí, aquí os dejamos una reflexión de Pablo García Túnez que no tiene desperdicio: .”Que un niño tenga de todo es maltrato y que un niño carezca de todo, también es maltrato”.

El regalo de Comunión era el artículo 155 del Código Civil y no el 154 (aunque también valdría)

/ Carlos Morán

 

Hola, aquí Carlos Morán, el compañero de blog de don Emilio. Ayer, seguramente por el regreso del calor, sufrimos un cruce de cables y confundimos el artículo 154 del Código Civil con el 155. Pedimos disculpas. Pero, en cualquier caso y como no hay mal que por bien no venga, tan buen regalo de Comunión para los niños es el artículo 155 del Código Civil como el 154.

Aquí os dejamos ambos:

 

Artículo 155 del Código Civil: “Los hijos deben obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad, y respetarles siempre. Los hijos deben contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella”.

 

Artículo 154 : «Los hijos no emancipados están bajo la potestad de los padres. La patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a su integridad física y psicológica. Esta potestad comprende los siguientes deberes y facultades: Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral, y representarlos y administrar sus bienes».

 

“Hemos fracasado contigo”

/ Emilio Calatayud

EFE

Buenas, soy Emilio Calatayud. Por fortuna, no ocurre muchas veces, pero en ocasiones el sistema fracasa en la reeducación de un menor infractor. Y duele tener que admitirlo, pero… Son chavales que han cumplido los 18 años y han desaprovechado todas las oportunidades que se le han dado. La justicia de Menores ya no puede hacer más por ellos. Su vida pasa a depender totalmente de ellos. Si insisten en caminar torcidos, terminarán en la cárcel. Y, desgraciadamente, es lo que suele ocurrir. Son nuestros fracasos. Es verdad que ellos, con su conducta, han contribuido a ese fracaso, pero eso no puede servirnos de excusa para eludir nuestra responsabilidad. Nos queda la tranquilidad de que hemos hecho todo lo que hemos podido… y más. Hace unas horas se lo he tenido que decir a uno de ellos: “Hemos fracasado contigo. Te dejo libre. Puedes hacer lo que te dé gana, pero nosotros ya no estaremos ahí. Es tu vida. Tú decides”.

“No creo que sea vuestro fracaso”, ha respondido con tristeza.

Ojalá tenga razón.

«Los móviles son una nueva droga que no mata, pero sí vuelve locos a los niños»

Emilio Calatayud insta a los padres a decir que «no» antes de que sea demasiado tarde

«Los móviles son una nueva droga que no mata, pero sí vuelve locos a los niños»

 

S. F. - @ABC_familia Madrid - Actualizado:

 

El juez de Menores de Granada Emilio Calatayud ha animado a los padres a no «dejarse llevar por la corriente» y a «aprender a decir no antes de que sea demasiado tarde», haciendo hincapié en los «problemas» que trae la «laxitud» a la hora de educar a los hijos.

Calatayud ha hecho estas reflexiones durante una charla impartida en las instalaciones del colegio Monaita, en la que también ha abordado el acceso de los niños a los dispositivos móviles cada vez a una edad más temprana, considerando que estos dispositivos son «una nueva droga que no mata, pero sí vuelve locos a los niños».

Emilio Calatayud afirma haber constatado ya cómo quitar la adicción a un móvil, en el caso de los menores, requiere de los mismos procedimientos que apartarlo de las drogas.

 

«No se sabe el alcance del daño moral que se puede infligir a un menor haciendo uso de los redes y los teléfonos inteligentes», afirma el magistrado, quien advierte de que cualquier delito que un menor comete dentro de un centro escolar tiene como responsable último al propio centro.

A juicio del magistrado, la tablet o el móvil se han convertido en «niñeras» que parecen muy baratas, pero que a la larga salen muy caras, pues «son muchos los padres les dan a sus hijos estos instrumentos para que les dejen tranquilos sin entender que son instrumentos muy peligrosos para cometer actos delictivos, como amenazas, chantajes, coacciones o bullying, y muy peligrosos para ser víctima».

Calatayud ha explicado a los padres que «se están tomando medidas de alejamiento por casos de acoso entre menores». Un tipo de medidas que hace relativamente poco tiempo era impensable aplicar en el entorno de los menores, pero que ahora se han vuelto imprescindibles.

Para el juez de Menores de Granada, muchos de estos problemas se arreglarían con algo tan sencillo como «quitarnos los complejos de joven democracia, en la que todo son derechos, pero sin obligaciones y aprender a decir no a nuestros hijos».

“Si cuentas que en tu clase hay acoso no eres un chivato, eres un valiente”

Hola, soy Carlos Morán, el compañero de blog de don Emilio, que acaba de participar en una nueva ‘clase’ de la Escuela de Padres de IDEAL en Granada. El tema: la prevención del acoso escolar y el invitado, Enrique Pérez-Carrillo, presidente de la Asociación Española para la Prevención de Acoso Escolar.

Aquí van algunos fogonazos de lo que han dicho: “Niño, si cuentas que en tu clase hay acoso no eres un chivato, eres un valiente”, ha dicho Pérez-Carrillo que, sin embargo, precisó que no se trata de hacer héroes: si existe vergüenza o miedo -o ambas cosas, que es lo normal- hay que comunicarlo discretamente a los profesores y los responsables del centro.

Ni Pérez-Carrillo ni el juez Calatayud son partidarios de expulsar a los acosadores. Ambos defienden que cumplan el castigo que se les imponga en el propio centro. “Si mandamos a casa al acosador, lo más probable es que vuelva peor y vaya a por la víctima para machacarla por chivata”, recordó Pérez-Carrillo.

Don Emilio, por su parte, pidió a los profesores y maestros, había bastantes entre el público, que se mojen contra el acoso escolar, porque este problema crece en el silencio y los colegios tienden a taparlo.

El juez agregó que admira a los maestros porque él tiene a la Guardia Civil y a la Policía detrás, pero los docentes están solos ante el ‘peligro’ que pueden representar los niños… y los padres.

Buenas y muy frías noches desde Granada.

El problema, y el tabú, de los hijos adoptados que agreden a sus padres

Buenas, soy Emilio Calatayud. Voy a tratar un tema que tiene algo de tabú. En realidad es un tabú dentro de un tabú. Me explico. Uno de los principales problemas que tenemos en la justicia de Menores es el de los adolescentes que agreden a sus padres, un asunto muy extendido, pero que las víctimas tienden a silenciar para ver si pasa el tiempo y se arregla. Denunciar a un hijo es muy doloroso, pero hay casos en los que no queda otra. Esto no suele solucionarse con el tiempo. Al contrario.

Pues bien, agreden los hijos biológicos y también los adoptados. Yo estoy viendo casos con cierta frecuencia. Y los padres adoptivos suelen estar destrozados. Han pasado por innumerables controles de la administración, han realizado viajes, han desembolsado dinero y han esperado durante años para tener un hijo que, al llegar a la adolescencia (es lo normal), se vuelve contra ellos. Es muy duro. Pero no hay que taparlo por vergüenza, etc. Acudan a la justicia de Menores, a la fiscalía, y, para empezar, hablen de ello. No nos pillará de sorpresa, se lo aseguro.

Debemos enseñar a nuestros hijos que hay niños que se juegan la vida para poder estudiar

Buenas, soy Emilio Calatayud. El otro día juzgué a varios ‘niños-patera’, tres chavales marroquíes, tres morillos como les digo yo cariñosamente, y entre el público había varios ‘ni-nis’ con sus padres, varios ‘choricillos’ cristianos, como les digo cariñosamente, que todavía no habían metido la pata a fondo, pero estaban a punto. Por eso estaban en la sala de vistas con sus padres, para ver juicios de otros niños. Puede ser una buena vacuna. Por eso lo hago.

Los chicos marroquíes nos contaron su vida y sus fatigas. Yo quería que los otros les escucharan. Uno había llegado a España en lo alto del techo de un autobús y los otros dos, en los bajos de camiones. A lo largo de ese viaje infernal, se jugaron la vida varias veces. No podemos ni imaginar lo que pasaron. ¿Y para qué?: pues para estudiar, eso que es un derecho y un deber para nuestros hijos. Cuando acabaron de contar sus peripecias les dije a los ‘choricillos’ cristianos: “Vosotros no tenéis valor para hacer ni la mitad de la mitad de lo que hecho estos niños para buscarse la vida. Lo tenéis todo, pero os parece poco. Me gustaría veros un segundo, sólo un segundo, en lo alto de un autobús”. Ni los ‘choricillos’ ni sus padres dijeron nada. Se hizo un silencio total. Y el que calla otorga. Debemos enseñar a nuestros hijos que hay niños que se juegan la vida para poder estudiar para que se les quiten las pamplinas.

Por cierto, los tres morillos van muy bien. Uno de ellos era chiquitín de estatura, pero grande en todo lo demás. Su único defecto es que era del Barça. Me dijo que Messi también es pequeño y “mire usted dónde de está”. Y entonces fui yo el que me tuve que callar. Y encima dijo que iba a haber remontada y la hubo.

El juez Calatayud apuesta por que la Junta prohíba los móviles en clase

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/ EFE

  • Considera que no se está haciendo lo suficiente y que el Gobierno regional, como administración educativa, no da unas normas absolutamente claras al respecto

El juez de Menores Emilio Calatayud, conocido por su sentencias ejemplarizantes, ha defendido la prohibición del uso de los teléfonos móviles en los centros escolares como una de las formas además de combatir el acoso.

El magistrado se ha referido de esta forma al protocolo específico de actuación ante supuestos casos de ciberacoso en los colegios e institutos andaluces elaborado por la Junta, que da potestad a maestros y profesores para requisar teléfonos móviles ante la sospecha de que pueda estar dándose un caso de acoso.

En este sentido, ha considerado que no se está haciendo lo suficiente y que la Junta de Andalucía, como administración educativa, no da unas normas absolutamente claras al respecto.

Por ello, se ha mostrado partidario de prohibir el uso de los móviles en los centros escolares y ha calificado como "una barbaridad" que algunos profesores se amparen en que se usan algunas aplicaciones para impartir ciertas asignaturas.

Según Calatayud, si los centros están dotados de ordenadores y tabletas deben usarse esos dispositivos para impartir las materias en los que sean necesarios, pero los móviles debe estar prohibidos.

De esa forma, ha añadido, en caso de canalizarse algún tipo de acoso a través de esos terminales los centros escolares no tendrían responsabilidad en este ámbito.

"Si están prohibidos los móviles la responsabilidad sería del chaval y de sus padres, pero no veo que exista una orden clara de Educación de la Junta limitando su uso", ha sentenciado.

Preguntado sobre si el hecho de requisar los móviles puede suponer una intromisión en la intimidad, ha señalado que habría que evitar esa "inseguridad" que se crea al profesor, teniendo en cuenta que ese tipo de terminales son actualmente mucho más que una agenda y cuentan con mensajes, fotos, vídeos y direcciones.

En cambio, sí se ha mostrado a favor de que los padres sí "violen" esa intimidad de sus hijos y accedan al contenido de sus teléfonos móviles, especialmente con los menores de 14 años, que también puede estar involucrados en acoso y sobre los que legalmente no interviene la justicia.

"Hay que apretarle más a los padres, darle el derecho de corrección a los hijos y reforzar su autoridad junto a la del maestro", ha dicho el juez, que apuesta por la función educativa y que cree que la justicia debe ser el último paso cuando el todo el sistema ya haya fracasado.

“He suspendido cinco y los Reyes Magos me han traído una moto y el móvil: mis padres son tontos”

Buenas, soy Emilio Calatayud. Los Reyes Magos no aciertan siempre. También se equivocan. Un par de ejemplos. Pregunto a un chaval que cuántas asignaturas ha suspendido y me dice que cinco. “Pues entonces no te habrán traído nada los Reyes magos”, le digo yo. Respuesta: “¡Qué va! Me han dejado una moto y un móvil”. Eso con cinco suspensos, ¿qué le habrían dejado si sólo hubiese sacado un suspenso: un ferrari o un viaje por El Caribe? ¿O ambas cosas? “Es que mis padres son tontos”, concluye el chico.

Y otro con dos o tres suspensos me cuenta que a él le han traído mil euros.

Vamos a ver, tenemos que enseñar a nuestros hijos que el esfuerzo tiene recompensa y la gandulería, no. Si no lo hacemos, estarán perdidos y creerán que suspender es bueno. Hay que tener sentido común.

"Estos niñatos con tanta pasta no hacen ningún bien con sus peinados, con sus tatuajes..."

Emilio Calatayud (Ciudad Real, 1955) tiene una clara obsesión en su larga trayectoria profesional: la reinserción social de los jóvenes que han cometido delitos. Para ello, como Juez de Menores de Granada, no duda en echar mano de un discurso rotundo y claro, a la vez que didáctico, que pocas veces deja indiferente a nadie.

Pregunta. ¿Qué está fallando en la educación de nuestros jóvenes?
Respuesta. Sobre todo, que el padre no tiene que ser un ‘colega’ del niño, sino que debe tener una autoridad. Hemos pasado con el paso de los años del padre autoritario al padre ‘colega’, al padre que no sabe decir que no, y ése es un problema muy grande.

P. ¿Y por qué se ha llegado a esta situación?
R. Principalmente, porque los padres están desprotegidos. Si yo me conformo con ser amigo de mis hijos, les dejo huérfanos de autoridad. Yo tengo que tener autoridad sobre ellos. Antes se podía corregir razonablemente a los hijos, pero ahora la Ley nos ha quitado esa posibilidad. Es un tema problemático por el que los padres se encuentran desautorizados. Si mi hijo, con 16 años, me llega un día a casa y me dice que no quiere ir más al colegio, ¿cómo le obligo a ir si la Ley no les obliga a ellos? El padre no está protegido en estos momentos, así que ¿cómo corrige a sus hijos?

"Los padres deben entender que lo normal es que su hijo nunca llegue a ser un Messi"

P. Por todo ello, el deporte cobra mucha importancia para paliar en parte esta problemática, ¿no?
R. El deporte es fundamental para ir ganando tiempo a la madurez. Los padres se tienen que apoyar en él y todos tenemos que trabajar para que haya más actividad en los colegios, algo que también falla. Cuando yo era pequeño, teníamos muchas actividades deportivas en los colegios, cosa que ahora casi no ocurre porque hoy en día son casi siempre actividades organizadas extraescolarmente. Y deporte y escuela tienen que ir de la mano. Da igual que sea deporte colectivo o individual, aunque yo apoyo siempre el deporte en grupo porque hace al niño hacer nuevos amigos, que serán niños que son como tus hijos. Eso es algo que les ayudará a crecer en un buen ambiente.

P. Es decir, deporte y educación, siempre de la mano.
R. Sin duda, pero se trata de educar, no sólo de practicar deporte. Éste es un complemento más en la educación de un chaval. Yo, por ejemplo, obligaría a los jóvenes a leerse los reglamentos de sus deportes, de sus competiciones, de sus equipos, y a hacerlo en grupo, en la biblioteca de los colegios. Además, el deporte es bueno para la salud, para educar contra la violencia...

P. ¿Qué opina de las jóvenes ‘estrellas’ del deporte que acumulan mucho dinero, sobre todo en el fútbol, y su influencia en los más jóvenes?
R. Estos deportistas supermillonarios no son conscientes del enorme ejemplo que están dando a estos chavales, y ése es un problema. No son conscientes de lo que repercute en los niños cuando ellos pierden los nervios sobre un campo de fútbol, por ejemplo...

P. Éste es un asunto que le ‘enciende’ especialmente...
R. Es que esos jóvenes con tanta pasta no hacen ningún bien con sus peinados, con sus tatuajes, con la imagen que dan. Son niñatos con muchísimo dinero, conduciendo sin carnet... Hay que educar psicológicamente a estos chavales cuando empiezan para que, luego, sean conscientes de que tienen una imagen y que pueden hacer mucho daño a muchos niños, lo mismo que también pueden hacer mucho bien, por supuesto. Tienen que ser conscientes de todo ello.

P. ¿Qué le parece que los niños se marchen a los equipos con tan poca edad para empezar a hacerse futbolistas?
R. A los jóvenes hay que ayudarlos a crecer y, cuando se van a jugar a equipos importantes, lo bueno sería que siguieran viviendo con sus padres. Yo considero a eso secuestro de niños, porque los niños tienen que vivir su niñez, su juventud.

"El padre no debe ser un 'colega' de su niño, sino que debe tener autoridad"

P. ¿Cómo recomendaría trabajar a los clubes con estos niños?
R. Por ejemplo, deberían enseñarles a aprender de la frustración, los niños deben saber que pueden tener un mal partido, un mal día, y que pueden perder, y sacar lo bueno de todo ello. Deben saber que no todo es éxito y que el deporte también te enseña a sufrir, a perder.

P. ¿Y cómo se puede trabajar con los padres?
R. Yo recomendaría a las escuelas de fútbol que dieran charlas a los padres de los jóvenes, para que sean conscientes también ellos de la responsabilidad que tienen. Yo he juzgado casos de chavales que se han agredido cuando han salido de un partido de fútbol, y los padres deben saber que son ellos los que se harán cargo de las consecuencias económicas.

P. Y de los padres que quieren que sus hijos sean 'famosos' sí o sí, ¿qué me dice?
R. Los padres tienen que entender que ‘Messis’ hay muy pocos, y deben saber que lo normal es que su hijo no llegará nunca a ser un Messi. Los padres tienen que enfocar el deporte como un complemento de la educación y no tienen que correr ellos más la banda que sus hijos. Casi siempre, ellos generan mucha más violencia que sus hijos. Muchas veces los padres no quieren reconocer las limitaciones de sus niños, y ahí tenemos también un problema.

P. ¿De verdad cree usted que esto tiene solución en la actualidad?
R. Es complicado. En España todavía muchos padres tenemos complejo de una joven democracia, hemos pasado de un extremo al otro: del padre autoritario al padre ‘colega’. En nuestra generación hemos tenido muchos complejos y ahora no sabemos ponerles límite. Como a nosotros no nos dejaban hacer nada, nosotros a nuestos hijos les dejamos hacer de todo, y luego pasa lo que pasa... Pero seguro que mi hijo y los de padres más jóvenes ya no van a tener esos complejos. Esta generación sí va a tener más autoridad, más respeto. La clave está en el término medio. Pero también tengo claro que hay que confiar en los chavales. Hay que darles una de cal y una de arena.

P. ¿Jornadas como la de Dúrcal en qué pueden ayudar?
R. Es muy difícil, todo es cuestión de sensibilización. Luchar contra el mercantilismo que hay en ese deporte profesional es muy complicado, hay muchos intereses económicos. Lo único que podemos hacer es hacer buenas actividades y una buena formación para los niños.

"Casi siempre, los padres generan más violencia que sus hijos en las actividades deportivas"

P. ¿Algo en lo que quiera insistir, señor Calatayud?
R. Pues insisto en que seamos conscientes de que no se trata de preparar estrellas y en que todos los niños tienen que jugar por igual en sus equipos, que tengan los mismos minutos para que todos se sientan igual de valorados.

P. ¿Le gusta el deporte y, en concreto, el fútbol?
R. Yo no soy especialista en fútbol, pero me gusta el deporte en general. Con 15 ó 16 años era nadador y con buenas marcas a nivel nacional, pero lo tuve que dejar porque los entrenamientos requerían mucho tiempo.

"Estos niñatos con tanta pasta no hacen ningún bien con sus peinados, con sus tatuajes..."

  • El Juez de Menores analiza la vinculación entre el deporte y la educación

  • Participa este viernes en una Jornada en Dúrcal sobre la violencia en el fútbol

Antonio Cejas. Sevilla 27/05/15 - 13:28.
El Juez de Menores de Granada Emilio Calatayud.

El Juez de Menores de Granada Emilio Calatayud.

Emilio Calatayud (Ciudad Real, 1955) tiene una clara obsesión en su larga trayectoria profesional: la reinserción social de los jóvenes que han cometido delitos. Para ello, como Juez de Menores de Granada, no duda en echar mano de un discurso rotundo y claro, a la vez que didáctico, que pocas veces deja indiferente a nadie.

Pregunta. ¿Qué está fallando en la educación de nuestros jóvenes?
Respuesta. Sobre todo, que el padre no tiene que ser un ‘colega’ del niño, sino que debe tener una autoridad. Hemos pasado con el paso de los años del padre autoritario al padre ‘colega’, al padre que no sabe decir que no, y ése es un problema muy grande.

P. ¿Y por qué se ha llegado a esta situación?
R. Principalmente, porque los padres están desprotegidos. Si yo me conformo con ser amigo de mis hijos, les dejo huérfanos de autoridad. Yo tengo que tener autoridad sobre ellos. Antes se podía corregir razonablemente a los hijos, pero ahora la Ley nos ha quitado esa posibilidad. Es un tema problemático por el que los padres se encuentran desautorizados. Si mi hijo, con 16 años, me llega un día a casa y me dice que no quiere ir más al colegio, ¿cómo le obligo a ir si la Ley no les obliga a ellos? El padre no está protegido en estos momentos, así que ¿cómo corrige a sus hijos?

"Los padres deben entender que lo normal es que su hijo nunca llegue a ser un Messi"

P. Por todo ello, el deporte cobra mucha importancia para paliar en parte esta problemática, ¿no?
R. El deporte es fundamental para ir ganando tiempo a la madurez. Los padres se tienen que apoyar en él y todos tenemos que trabajar para que haya más actividad en los colegios, algo que también falla. Cuando yo era pequeño, teníamos muchas actividades deportivas en los colegios, cosa que ahora casi no ocurre porque hoy en día son casi siempre actividades organizadas extraescolarmente. Y deporte y escuela tienen que ir de la mano. Da igual que sea deporte colectivo o individual, aunque yo apoyo siempre el deporte en grupo porque hace al niño hacer nuevos amigos, que serán niños que son como tus hijos. Eso es algo que les ayudará a crecer en un buen ambiente.

P. Es decir, deporte y educación, siempre de la mano.
R. Sin duda, pero se trata de educar, no sólo de practicar deporte. Éste es un complemento más en la educación de un chaval. Yo, por ejemplo, obligaría a los jóvenes a leerse los reglamentos de sus deportes, de sus competiciones, de sus equipos, y a hacerlo en grupo, en la biblioteca de los colegios. Además, el deporte es bueno para la salud, para educar contra la violencia...

P. ¿Qué opina de las jóvenes ‘estrellas’ del deporte que acumulan mucho dinero, sobre todo en el fútbol, y su influencia en los más jóvenes?
R. Estos deportistas supermillonarios no son conscientes del enorme ejemplo que están dando a estos chavales, y ése es un problema. No son conscientes de lo que repercute en los niños cuando ellos pierden los nervios sobre un campo de fútbol, por ejemplo...

P. Éste es un asunto que le ‘enciende’ especialmente...
R. Es que esos jóvenes con tanta pasta no hacen ningún bien con sus peinados, con sus tatuajes, con la imagen que dan. Son niñatos con muchísimo dinero, conduciendo sin carnet... Hay que educar psicológicamente a estos chavales cuando empiezan para que, luego, sean conscientes de que tienen una imagen y que pueden hacer mucho daño a muchos niños, lo mismo que también pueden hacer mucho bien, por supuesto. Tienen que ser conscientes de todo ello.

P. ¿Qué le parece que los niños se marchen a los equipos con tan poca edad para empezar a hacerse futbolistas?
R. A los jóvenes hay que ayudarlos a crecer y, cuando se van a jugar a equipos importantes, lo bueno sería que siguieran viviendo con sus padres. Yo considero a eso secuestro de niños, porque los niños tienen que vivir su niñez, su juventud.

"El padre no debe ser un 'colega' de su niño, sino que debe tener autoridad"

P. ¿Cómo recomendaría trabajar a los clubes con estos niños?
R. Por ejemplo, deberían enseñarles a aprender de la frustración, los niños deben saber que pueden tener un mal partido, un mal día, y que pueden perder, y sacar lo bueno de todo ello. Deben saber que no todo es éxito y que el deporte también te enseña a sufrir, a perder.

P. ¿Y cómo se puede trabajar con los padres?
R. Yo recomendaría a las escuelas de fútbol que dieran charlas a los padres de los jóvenes, para que sean conscientes también ellos de la responsabilidad que tienen. Yo he juzgado casos de chavales que se han agredido cuando han salido de un partido de fútbol, y los padres deben saber que son ellos los que se harán cargo de las consecuencias económicas.

P. Y de los padres que quieren que sus hijos sean 'famosos' sí o sí, ¿qué me dice?
R. Los padres tienen que entender que ‘Messis’ hay muy pocos, y deben saber que lo normal es que su hijo no llegará nunca a ser un Messi. Los padres tienen que enfocar el deporte como un complemento de la educación y no tienen que correr ellos más la banda que sus hijos. Casi siempre, ellos generan mucha más violencia que sus hijos. Muchas veces los padres no quieren reconocer las limitaciones de sus niños, y ahí tenemos también un problema.

P. ¿De verdad cree usted que esto tiene solución en la actualidad?
R. Es complicado. En España todavía muchos padres tenemos complejo de una joven democracia, hemos pasado de un extremo al otro: del padre autoritario al padre ‘colega’. En nuestra generación hemos tenido muchos complejos y ahora no sabemos ponerles límite. Como a nosotros no nos dejaban hacer nada, nosotros a nuestos hijos les dejamos hacer de todo, y luego pasa lo que pasa... Pero seguro que mi hijo y los de padres más jóvenes ya no van a tener esos complejos. Esta generación sí va a tener más autoridad, más respeto. La clave está en el término medio. Pero también tengo claro que hay que confiar en los chavales. Hay que darles una de cal y una de arena.

P. ¿Jornadas como la de Dúrcal en qué pueden ayudar?
R. Es muy difícil, todo es cuestión de sensibilización. Luchar contra el mercantilismo que hay en ese deporte profesional es muy complicado, hay muchos intereses económicos. Lo único que podemos hacer es hacer buenas actividades y una buena formación para los niños.

"Casi siempre, los padres generan más violencia que sus hijos en las actividades deportivas"

P. ¿Algo en lo que quiera insistir, señor Calatayud?
R. Pues insisto en que seamos conscientes de que no se trata de preparar estrellas y en que todos los niños tienen que jugar por igual en sus equipos, que tengan los mismos minutos para que todos se sientan igual de valorados.

P. ¿Le gusta el deporte y, en concreto, el fútbol?
R. Yo no soy especialista en fútbol, pero me gusta el deporte en general. Con 15 ó 16 años era nadador y con buenas marcas a nivel nacional, pero lo tuve que dejar porque los entrenamientos requerían mucho tiempo.

"No hay condena más dura para un menor delincuente que sacarse la ESO"

El juez de menores, Emilio Calatayud, advierte de que España vive bajo el síndrome de ‘la joven democracia’, en la que los padres no se atreven a decir que no a sus hijos y donde resulta difícil ponerles límites.

“El exceso de modernidad democrática perjudica que los menores se conciencien de sus deberes y responsabilidades”.

El juez de menores, Emilio Calatayud, durante la entrevista.

El juez de menores, Emilio Calatayud, durante la entrevista.

Emilio Calatayud es el juez de menores de España con más años en el cargo y con las sentencias más aleccionadoras. Su principio es que se puede reparar el daño causado sin llegar al internamiento, aunque cuando ha sido necesario lo ha ordenado. "Encierras a un menor con 16 años que se cree muy duro y que a lo mejor hasta ha cometido un delito de adulto y en la soledad de la noche y de su celda solo oyes el llanto de un niño". Titular del juzgado de menores de Granada, donde ha hecho su carrera, este manchego (Ciudad Real, 1956) ha juzgado a más de 16.000 menores, de los que 29 habían cometido un asesinato. Y es desde esa experiencia desde la que asegura que el "80% de los menores que cometen algún delito no son delincuentes". La libertad de la edad y de no aspirar a seguir subiendo en el escalafón judicial permite a Calatayud criticar sin reparos la “hipocresía de la sociedad” que hace una cruzada para que se no fume, pero que se muestra ciega “ante los estragos que el botellón provoca entre los menores”. Y en esa línea, arremete contra los principales partidos, el PSOE y el PP, a los que culpa de que España sea “el país más tonto y bruto de Europa. Y lo grave es que a los políticos les interesa que se así para poder manejarlo mejor”. Calatayud, quien ha participado en los cursos de verano organizados por la UPV en San Sebastián impartiendo una conferencia sobre padres desesperados con hijos adolescentes, asegura que  “no hay condena más dura para un menor delincuente que sacarse la ESO”.

¿Se pueden reparar los delitos de menores sin quitarles la libertad?

 

Se puede y se debe. No todas las personas que cometen un delito son delincuentes. Todos hemos cometido algún delito en nuestra vida, desde conducir con una copa de más, hasta comprar falsificaciones de ropa o bajar música y películas de forma ilegal, defraudar a Hacienda….El 80% de los chavales que cometen delitos no son delincuentes. Lo único que se merecen son uno o dos escarmientos y hay muchas formas de reparar el delito sin privación de libertad. Encierras a un menor con 16 años que se cree muy duro y que a lo mejor hasta ha cometido un delito de adulto y en la soledad de la noche y de su celda, sin nadie de su grupo, solo oyes el llanto de un niño.

En sus sentencias siempre opta por aleccionar más que por castigar.

Ese es el espíritu de la ley, pero eso no quita para que tengamos que condenar a internamientos. Soy el juez de menores más viejo de España, he juzgado a más de 16.000 menores, entre ellos 29 por asesinato. Hay varias alternativas al internamiento, como los trabajos en beneficio de la comunidad, la libertad vigilada….Lo que queremos es acompañar al menor a que madure. La vida delictiva del 80% de los que juzgo comienza a los 13 años y a los 19 baja por una ley natural, porque en realidad no son delincuentes. Y luego tenemos un 10% que es carne de cañón, que va a ser chorizo sí o sí y luego queda otro 10% que es trabajable dependiendo del momento, de los profesionales, de la suerte….Con la actual Ley de Menores estamos consiguiendo que en torno al 85% de los menores no termine en la justicia de adultos.

Usted da una importancia fundamental a la educación en sus sentencias.

Somos el país más tonto y bruto de Europa. Y lo grave es que a los políticos les interesa que se así para poder manejarlo mejor. No hay un pacto o una ley de Educación que dure una generación. Cada vez que ha aprobado una ley el PSOE cuando estaba en el Gobierno hemos ido a más tontos. Todos los años condeno a una media de 20 chavales a aprender a leer. La sentencia más dura para un menor que comete delitos es condenarle a sacarse el graduado en Educación Secundaria Obligatoria (ESO), a leer, que es de las que más aplico. Yo les digo: ‘Vas a estudiar, por lo civil o lo criminal, pero vas a estudiar’. ¿Cómo es posible que me encuentre con menores de 15 años en segundo de ESO y que cuando les mando leer un artículo me dicen que no saben leer? En la escuela les van pasando de curso. Somos los más brutos de Europa.

¿Cree que nos encontramos en una sociedad hipócrita, donde todo es para el menor, pero sin el menor?

Desde luego que no existe afán de legislar para proteger al menor. Resulta que se prohíbe fumar, pero no pasa nada viendo como los menores se emborrachan haciendo botellón.. Yo desde luego prohibiría la práctica del botellón, pero para menores y mayores. Que se beba en los bares y en las terrazas. El botellón se ha institucionalizado. Son complejos de joven democracia, que no sabe decir que no. Como les pasa a algunos padres a la hora de imponer autoridad a sus hijos. Suena como algo de lo que hay que rehuir, pero solo son prejuicios absurdos. La autoridad suena a autoritarismo, a dictadura…Pero la autoridad emana de la familia. Si un menor no respeta a sus padres, mucho menos lo hará con sus maestros.

Hay generaciones que pasan de ser esclavos de sus padres a ver como otras son esclavos de sus hijos

Antes era más fácil ser padre. Llegó la transición, aparecieron los psicólogos y todo se basa en qué hay que argumentar, ser amigo de tus hijos y todo así.  ¿Amigo de tus hijos? Yo de mis hijos soy padre. Si me convierto en su amigo y no actúo como padre les dejo huérfanos. Cuando yo era pequeño y me ponían sopa para comer o la comía o al comía. Si no me esperaba para la merienda o la cena. No había más. Ahora, en la etapa de los padres postconstitucionales si mi niño no come sopa será por algún motivo, por alguna razón extraña, pero nunca es porque no le gusta. Así que al final se le ponen unos filetes. Los padres tienen que educar sin complejos, ahora están encogidos. Si un hijo se convierte en un tirano, al final tiene todas las papeletas para convertirse en un chorizo, en un delincuente.

"Los hijos deben obedecer a sus padres"

¿La delincuencia de menores ha bajado?

Sí. Y lo ha hecho por tres motivos. Los niños han vuelto a la escuela, que algunos abandonaron por espejismos laborales; hay más control en la unidad familiar, ya que con eso del paro uno de los dos progenitores está más tiempo en casa; y, además, es que ya no hay víctimas por la calle. El otro día juzgué a un chaval que le había robado el bolso a una viejecita por el método del tirón. ¿Sabe lo que había dentro del bolso? Pues su gato muerto que lo llevaba a enterrar. Lo que sí ha crecido y de manera preocupante es la violencia familiar, la de hijos hacia los padres.

Los hijos tienen obligaciones, pero parece que los padres no se las hacen ver.

El artículo 155 del Código Civil así lo recoge. Los hijos deben obedecer a sus padres y respetarlos mientras convivan con ellos, al menos hasta los 18 años. Se trata de un deber legal y moral. Y a partir de los 18 años pues puerta. Nadie me puede condenar por echar a un hijo que ni quiere estudiar ni trabajar y hace la vida imposible en la casa. El exceso de modernidad democrática perjudica que los menores se conciencien de sus deberes y responsabilidades.

¿Muchos padres tapan lo que ocurre con sus hijos menores hasta que el ambiente es insostenible?

Cuando el menor está empezando a cometer hechos delictivos, injurias, lesiones, daños y está convirtiendo la vida familiar en un infierno es cuando estamos ante un menor que debe ser denunciado. Los padres tapan mucho porque denunciar a un hijo es muy duro, pero cuando ese comportamiento del menor está degradando el ambiente familiar hay que denunciarlo. Eso sí, siempre hechos delictivos. Otro consejo que doy es que el matrimonio esté de acuerdo. Y si están separados, el que no tiene la custodia que no moleste. ¿Qué ocurre? Pues que muchos padres están tapando lo que ocurre durante un año o dos y cuando el menor cumple los 18 años ya no puedes de denunciarle porque entras en la justicia de adultos. Mi recomendación es echar de casa a ese chaval porque pueden buscar la ruina a la familia o los padres a él. Por eso lo que hay denunciar el comportamiento cuando es menor.

¿Cuándo un padre entiende que su hijo está cometiendo un delito en casa siendo un menor?

La fuga del hogar no es delito, no ir a clase no es delito. ¿Cómo se obliga a un niño de 14 años a ir al colegio si no le da la gana? Lo que son delitos son insultos, amenazas, golpes, coacciones, tortura psicológica. Cuando ese comportamiento convierte la vida familiar en un infierno es cuando hay que denunciar.

Cada vez más niñas ejercen violencia sobre los padres. ¿Por qué?

Las niñas cometen el 25% de los delitos normales, pero cuando se trata de violencia de hijos a padres estamos en un 45% de niñas. Están copiando lo malo de los niños y cuando son adolescentes tienen muchos problemas. Es el delito típico en el que se equiparan niños y niñas. Es mucho más complicado trabajar con una chica dura que con un chico duro.

¿Un sopapo a tiempo puede tener valor pedagógico?

Confundir un cachete con un caso de malostratos es una barbaridad. El problema del cachete es que hay que darlo en el momento justo con la intensidad adecuada. La sociedad ha cambiado. Me acuerdo cuando mi hijo era pequeño y tenía cuatro años lo llevaba al hospital con una brecha en la cabeza y lo atendían sin problema. Pero ahora los padres son sospechosos de haberlo empujado por la escalera. ¿Dónde ha quedado el sentido común? Socialmente existe una presunción de culpabilidad de los padres. No hay término medio.

Hay países donde incluso se ha recuperado el cachete en las escuelas como valor educativo.

Efectivamente. Si mi padre viviese en la época actual posiblemente estarái condenado a cadena perpetua. Yo ‘cobraba’ todos los días y para nada estoy traumatizado. Más de una que me ha dado mi padre estaba bien dada.

¿Se pueden negociar las normas, pero no los límites?

Hay que saber decir que no. Llega un momento en el que te tienes que imponer como padre y cuando el chico tenga 18 años puerta. Tenemos los complejos de joven democracia, que nos da miedo decir que no. Hay un momento en que hay que decir que no a los hijos y es porque lo dice su padre. Y no hay más.

¿Era más sencillo educar a los hijos en generaciones anteriores?

Es posible que nuestros padres tuvieran menos formación y, sin embargo, ha salido buena gente. Yo siempre digo: tengo 58 años, no he mamado la democracia y nuestra generación tiene complejos porque como hemos estado teóricamente sometidos con la dictadura, cuando nos hemos liberado nos hemos ido al otro lado. En cambio, mi hijo, que tiene 28 años, sí ha mamado la democracia y tiene las ideas más claras. Creo que mi hijo va a tener la posibilidad de educar a sus hijos sin los complejos que hemos tenido nosotros.

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