Año: 2020

Enrique Rojas: «Saber olvidar y superar las adversidades es salud mental»

Enrique Rojas

Madrid Actualizado:

 

En su último libro, el psiquiatra Enrique Rojas recopila «Todo lo que tienes que saber sobre la vida». Trata de los grandes temas: el amor, el trabajo, la sexualidad, la voluntad, la felicidad… El autor lo define como «un GPS para la vida personal» o la «botella que el náufrago se encuentra en alta mar en la que hay un mensaje que dice “¡tierra a la vista!” con una cartografía para alcanzarla».

Asegura que la mujer sabe mucho más de la afectividad que el hombre. ¿A qué cree que se debe?

La mujer, al transmitir la vida, tiene la afectividad insertada en su biología. Sabe mucho más del amor que el hombre. Él, fingiendo amor, lo que busca es sexo; y la mujer, fingiendo sexo, lo que realmente busca es amor.

¿Qué relación guarda eso con el rol social?

Yo soy feminista a ultranza. Hoy la mujer está en todos los ámbitos. Ha habido un cambio enorme y se ha demostrado que la mujer tiene capacidades mejores que el hombre, sobre todo en dos áreas: la inteligencia emocional y la inteligencia auxiliar. Esta consiste en la utilización adecuada de las herramientas que elevan la inteligencia básica, y que son cinco: orden, constancia, voluntad, motivación y capacidad de observación. Para la psicología moderna, la voluntad es más importante que la inteligencia.

Hay quien piensa que el confinamiento va a traer más divorcios. ¿Qué ocurre en las relaciones cuando hay una convivencia más estrecha de lo habitual?

El amor de la pareja tiene un alto porcentaje de artesanía psicológica. Para tener una buena relación no hay que estar ni demasiado cerca ni demasiado lejos. Daría tres consejos a una pareja con dificultades: aprender a perdonar y a olvidar, evitar discusiones innecesarias y luchar por no sacar la lista de agravios del pasado. Es muy importante saber tener el don de la oportunidad. La inteligencia emocional es la capacidad para saber mezclar los instrumentos de la razón y de la emotividad, es un arte que se aprende con oficio y con lectura.

¿Esa inteligencia es imprescindible para ser feliz?

La felicidad consiste en hacer algo que merezca la pena con la propia vida. Eso se consigue teniendo un proyecto de vida con cuatro grandes temas: amor, trabajo, cultura y amistad. La felicidad es suma de haber trabajado estas herramientas con tesón y voluntad. Es importante moderar las ambiciones, tener expectativas controladas.

¿Y usted es feliz?

Mi grado felicidad es positivo. Tengo una mujer excepcional y unas hijas que me llenan de vida. Tengo un trabajo como psiquiatra que centra mi vida por completo, pero la felicidad absoluta no existe, solo se da en el otro barrio. Tenemos que aspirar a una felicidad razonable, lo que yo llamo una vida lograda, aquella en la que los principales argumentos de la vida han funcionado bien, y, al mismo tiempo, tener buena salud y mala memoria. Saber olvidar y superar las adversidades es salud mental.

Sostiene que vivimos en una sociedad en la que se ha ido abandonando poco a poco la educación sentimental. ¿Debería ser una asignatura escolar o una tarea de los padres?

Es una tarea de los padres y, al mismo tiempo, debería ser una disciplina universitaria. Educar es convertir alguien en persona, seducir con los valores que no pasan de moda. Los primeros educadores son los padres, no pueden pretender que sus hijos practiquen cosas que ellos no hacen. La educación sentimental consiste en enseñar que el mundo afectivo es un parque jurásico en el que hay muchos elementos: el amor, las relaciones afectivas, el desamor, las crisis de pareja… Y aprender a dominar todo eso. Un amor perfecto, completo y redondo se da en el otro mundo. Hay que ser muy realista.

¿La educación sexual debe ir de la mano de la sentimental?

La sexualidad es un lenguaje del amor comprometido. Separar amor y sexo es un problema grave porque produce una sexualidad banal, de usar y tirar. Hay dos tipos de sexualidad: el sexo sin amor y la sexualidad con amor comprometido. El primero es una relación cuerpo a cuerpo, en la que yo utilizo el cuerpo del otro como objeto. La sexualidad con amor comprometido es una relación de persona a persona, que te ayuda a crecer como ser humano.

¿Y qué pasa con la pornografía?

Es una de las grandes epidemias mundiales. La educación sexual de un joven la hace la pornografía, por desgracia. La mujer apenas ve pornografía, el hombre mucha. Merced a la pornografía, la mujer se convierte en un objeto de placer y de uso para el hombre y esto degrada las relaciones interpersonales.

¿Qué es para usted un líder?

La palabra liderazgo se utiliza con bastante frivolidad, especialmente en la política. Líder es quien tiene una personalidad atrayente, una visión global de la realidad, un buen equilibrio entre corazón y cabeza, que es coherente, capaz de entusiasmar a la gente, que tiene autoridad y que se convierte en un modelo de identidad. En el mundo clásico “auctoritas” significa aquel que ayuda a crecer como persona.

¿Un amor es también un líder, alguien que te ayuda a crecer?

Los tres síntomas más importantes para enamorarse de una persona son la admiración, la atracción física, la atracción psicológica y ver cómo el tiempo pasa muy deprisa para una persona.

¿Cuándo tiene futuro una relación?

Un amor es verdadero cuando te ayuda a crecer como persona, cuando saca lo mejor de ti, cuando es capaz de borrar las heridas del pasado, cuando te da alegría y cuando empiezas a notar que esa persona es parte de tu proyecto de vida.

Las señales que delatan que eres un narcisista y que no te das cuenta

En mayor o menor medida, todos pecamos de este carácter posesivo y manipulador. Pero en algunas personas puede volverse muy acusado y toxificar la relación que tenemos con ellas

Foto: ¿Podría ser el actual presidente de Estados Unidos un icono del narcisismo global? (Reuters)¿Podría ser el actual presidente de Estados Unidos un icono del narcisismo global? (Reuters)

 

01/06/2020 05:00  Autor

 

"Espejito, espejito, ¿quién es la más bella del reino?". Esta frase, sacada de un famoso cuento de ficción, podría sintetizar 'grosso modo' la personalidad narcisista. Aunque se trata de un trastorno mental que en mayor o menor medida todos poseemos, hay ciertas personas que en su comportamiento dejan relucir actitudes chulescas y hasta perversas, de las que nos deberíamos prevenir cuanto antes. Según la página de 'Psychology Today', el narcisista se define por un espíritu de "grandiosidad, falta de empatía con los otros y una necesidad constante de admiración".

En la mayoría de ocasiones, los comportamientos narcisistas suelen camuflarse bastante bien. Pero a medida que vas conociendo a este tipo de personas la relación que mantienes con ellas comienza a volverse tóxica, ya que uno de sus rasgos más notables es la manipulación emocional. De ahí la importancia de conocer las características que poseen estos individuos.

Uno de los rasgos es la sensación de no obtener el reconocimiento que merecen de los demás. O que el buen trato con el que se les habla no es suficiente

Como decíamos, todos tenemos de alguna forma gestos que pueden resultar narcisistas a ojos de los demás. Esto no quiere decir que tengamos un problema grave con nosotros mismos o nuestro entorno, ya que se puede dar de forma leve en determinados comportamientos o actitudes. A continuación, veremos esa serie de detalles en los que apenas reparas y que bien podrían identificarte con una persona narcisista, recopilados por 'Business Insider'.

Eres demasiado competitivo

Joseph Burgo, un experto psicoanalista autor de 'The Narcissist You Know' cree que uno de los primeros rasgos que caracterizan a un narcisista es el de su tremenda competitividad en cualquier ámbito. En otras palabras, son muy malos cuando pierden, pero también cuando ganan. De ahí que si consiguen su objetivo te lo restrieguen para que sepas en todo momento que está por encima y si fracasan su mosqueo contra todos será capital, sobre todo con las propias reglas del juego al que han perdido.

El buen trato nunca es suficiente

Imagina la siguiente escena: estás comiendo en un restaurante con una persona y aparece el camarero con el vino. Es posible que se equivoque en algún pequeño detalle o tal vez ni siquiera eso. Quizá te llena la copa antes a ti que a él. En cualquier caso, haya agravio o no, el narcisista se apresurará a notificárselo. Uno de los rasgos más notorios es la sensación de que no obtienen el reconocimiento que merecen de los demás. O bien que el buen trato con el que se les habla no es suficiente.

Esperas para hablar, en lugar de escuchar

Una persona narcisista es la que en las conversaciones puede saltar de un tema a otro con una facilidad pasmosa. En realidad, lo que sucede es que no le interesa entrar en el debate o en las preguntas o temas que le planteas, por lo que sin previo aviso pasarán a otra cosa sin llegar a escuchar atentamente lo que les estás diciendo. Anita Vangelisti, psicóloga de la Universidad de Texas en Austin, descubrió en un estudio que los narcisistas prefieren normalmente mantener una conversación que se centre en ellos mismos, "exagerando sus movimientos con las manos, hablando muy alto o mostrando desinterés por lo que hablan los demás".

Crees que todo el mundo es estúpido

El más básico. Algunos tienen que estar dejando todo el rato patente que son más inteligentes que los demás. Además, en los casos más acuciantes de narcisismo tienden a llevarse mal con sus compañeros de trabajo o amigos porque se niegan a aceptar que posiblemente no tengan la razón o puedan estar equivocados en algo. Esto se traduce en un marcado signo de superioridad intelectual o moral, acompañado de una potente radicalización en sus argumentos o ideas.

Te encanta ser el líder

Seguramente recuerdes al típico compañero de clase que siempre se ofrecía para apuntar en la pizarra a quien hablaba o se portaba mal cuando el profesor debía marcharse. O cuando en los recreos siempre salían dos o tres que querían ser siempre los capitanes del partido de fútbol o baloncesto y tener así la potestad de escoger a sus elegidos para formar el equipo. Básicamente, esta serie de actitudes de la infancia, entre muchas otras, pueden darse en la vida adulta de mil formas. Una de ellas es, sin ir más lejos, todos aquellos popes que creen que tienen la potestad de hacer y decidir por los demás.

Las dos formas de narcisismo

Los psicólogos suelen hablar de las dos caras del narcisismo. El primero sería el más reconocible desde fuera, el cual viene caracterizado por una personalidad fuerte siempre dispuesta a batallar. Pero también hay otro tipo de narcisismo más suave e interior, que se corresponde a un carácter introvertido, hipersensible y a la defensiva. Y que en muchos casos se manifiesta en forma de ansiedad en el individuo.

Las dos preguntas que deberías hacerte si estás pensando escribir a tu ex

La cuarentena ha provocado que a muchos se les haya pasado por la cabeza volver a hablar a un antiguo amor. Un experto nos saca de dudas sobre si de verdad sería buena idea

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Autor 19/05/2020 05:00

 

Uno de los asuntos sobre los que más se ha hablado durante esta cuarentena, en las conversaciones privadas e informales o entre amigos, es sin duda el recuerdo de una antigua relación que acabó de manera reciente, justo antes de que la pandemia del coronavirus se extendiera por todo el mundo obligándonos a confinarnos en nuestros hogares. Esta pausa tan abrupta ha favorecido el tiempo para pensar y darle vueltas a la vida. Y en particular, en esa revisión personal de cada uno, afloran los amores que tuvimos, que terminaron mal o por razones que todavía no llegamos a entender.

De ahí que es natural que en más de una ocasión podamos haber sentido la tentación de escribir a esa persona que en su día lo significó todo. Aunque todavía es pronto para sacar cifras, el prestigioso Instituto Kinsey de Estados Unidos ya está elaborando un estudio con el comportamiento sexual y afectivo de los ciudadanos en épocas de pandemia. De ahí que uno de sus resultados preliminares refleje que una de cada cinco personas admita que se han puesto en contacto con sus ex durante el encierro.

Si vas a intentar volver, la primera pregunta que deberías hacerte es: "¿Por qué no funcionó lo nuestro por primera vez?"

 

A juzgar por lo largo que ha resultado el confinamiento para muchos, es probable que este porcentaje sea mucho más abultado. Justin Lehmiller, uno de los autores del estudio, cree que los motivos por los que se dieron esta serie de comunicaciones dirigidas a un antiguo amor se basan en saber el estado de salud de la otra persona y de sus amigos o familiares y, por supuesto, por el simple hecho de sentirse solo y querer verbalizar sus pensamientos con alguien con quien lo compartían todo.

Hay que precisar que, si en tu caso has caído en la tentación y has escrito a un o una ex, es completamente normal y no deberías sentirte mal por ello, ya que los seres humanos tendemos a pensar en las personas que nos importan en momentos tan críticos como el que estamos viviendo. Pero evidentemente, muchos habrán aprovechado la oportunidad para intentar arreglar aquello por lo que la relación fracasó en el pasado, volviendo a esa clase de monólogos construidos a base de promesas que caracterizan el comportamiento de alguien que quiere recuperar a esa persona especial y traerla de nuevo a su vida.

Antes de hacerlo...

Pero si a estas alturas todavía sigues dudando de si mandarle un mensaje o no, y ya con la llamada “nueva normalidad” asomando cada día más, deberías hacerte una serie de preguntas a ti mismo cuya respuesta deberías tener muy segura antes de precipitarte y después arrepentirte de haberlo hecho. Mark Williams, un experto en relaciones de Estados Unidos, cree que todo depende de cómo terminó la relación y cuáles fueron las causas de vuestra ruptura. “Si vas a intentar volver, la primera pregunta que deberías hacerte es: "¿Por qué no funcionó lo nuestro por primera vez?"’”, explica a ‘Business Insider’.

Hay que tener en cuenta la siguiente cuestión: ¿es por el mero hecho de sentirte solo o es que de verdad quieres volver con él o con ella?

Por ello, lo primero que tienes que tener claro es que los problemas que os hicieron separaros ya se han resuelto o están en camino de resolverse. Si estás pensando volver a hablar a tu antigua media naranja, deberás estar preparado para volver al momento en el que lo dejasteis, ya que el pasado sigue ahí por mucho que lo intentes obviar, y os asaltará de nuevo aunque ninguno de los dos lo deseéis. A veces es más fácil aceptar que en algún momento dejasteis de entenderos tan bien como lo hacíais al principio que pretender ser alguien que no eres y que la otra persona espera. Por ello, primero deberías hacer un ejercicio de reflexión personal bastante complejo.

“Infidelidad, problemas de adicciones, celos y resentimiento son otras de las razones por las cuales una relación puede fracasar, y que deberían tenerse muy en cuenta antes de pretender a retomar el contacto con la otra persona para ver si las hemos superado”, asegura Williams. “Entre otras cosas, debéis estar seguros de que ambos os seguís queriendo y estáis comprometidos para que las cosas entre vosotros funcionen, cambien o se replanteen según los criterios de cada uno”.

 

La segunda pregunta que propone Williams es preguntarte qué harías o sentirías en caso de que finalmente saliera bien y pudierais volver. En este sentido, hay que tener en cuenta la siguiente cuestión: ¿es por el mero hecho de sentirte solo o es que de verdad quieres volver con él o con ella? En ocasiones, las personas tan solo echan de menos una antigua relación por el hecho de que les hacía sentirse cómodos y menos solos.

La decisión es tuya

Hagas lo que hagas, lo más importante es conocer de cerca las motivaciones que te impulsan a querer volver a intentarlo. Es por ello que debes tener claro qué es lo que esa persona te aportaba en su momento y si de verdad la necesitas a tu lado. En último término, lo mejor que puedes hacer si no te decides es consultarlo con tu familia o amigos. De este modo, podrás obtener una visión de tu situación desde otra perspectiva.

En cualquier caso, si la respuesta a estas preguntas hace saltar la intuición de que no es buena idea, no lo hagas. No está bien jugar con las emociones de los demás o engañarse a uno mismo pensando que funcionará cuando en el fondo de tu corazón sabes que no es verdad, y que de hacerlo, te podrás arrepentir al poco tiempo o bien volver a caer en los mismos quebraderos de cabeza y dolores emocionales que produjeron que vuestra relación se fuera a pique.

Los mejores trucos para fortalecer la memoria a corto y largo plazo

¿Crees que tienes dificultad para recordar datos o cifras? ¿Se te olvida siempre lo que ibas a comprar una vez llegar al supermercado? Estos consejos te ayudarán

 

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La memoria es nuestra actividad cerebral más primordial. Sin ella, no podríamos hacer nada, ya que es la que nos permite seguir con vida y mantener al cuerpo en pleno funcionamiento de cara a prevenir posibles accidentes o fallos elementales y concretos en los que ya hemos caído más de una vez. Se adquiere gracias a la experiencia y en base a errores o a aprendizaje selectivo de ideas y conceptos.

Por tanto, la memoria al fin y al cabo garantiza la supervivencia del individuo en un entorno determinado. Para adquirirla, debemos experimentar. El niño sabe que no debe tocar el cactus porque ya una vez lo estrujó y se le clavaron sus púas. Este es solo un ejemplo de cómo funciona a nivel inconsciente. Del mismo modo en que los padres se apresuran a enseñar a sus hijos que, cuando el semáforo se pone en verde deben cruzar de acera y cuando está en rojo quedarse esperando a que pasen los coches. Una lección que el niño aprende de por vida y le ayuda a ganar autonomía.

Los científicos descubrieron que al hacer malabares aumentó la materia gris en las áreas del hipocampo y el neocórtex de los individuos

Pero evidentemente, la memoria es un recurso cognitivo más complejo y avanzado, ya que aquellos que gozan de tener una buena capacidad para retener frases, recuerdos o imágenes tendrán mayor éxito académico. Aunque no siempre está reñida con la inteligencia, sí que tienen muchas cosas en común. ¿Cómo potenciar al máximo tu memoria si crees que has ido perdiéndola a lo largo de los años? Recientemente, la ‘BBC’ ha sacado un vídeo explicativo en el que dan voz a diferentes expertos con trucos y estudios que han demostrado ser infalibles a la hora de entrenar la capacidad de atención y de recordar. Como por ejemplo, hacer malabares. Sí, esta tarea que requiere habilidad y maña física también influye en gran medida en tu cognición.

Un estudio reunió a 24 personas en el que ninguna de ellas practicaba malabares de antemano. Se les dividió en dos grupos, uno de ellos haría malabares durante tres meses mientras que el otro seguiría en sus quehaceres cotidianos. Al final del experimento, los investigadores descubrieron que aquellos que no realizaron malabarismos no mostraron grandes diferencias en la actividad cerebral durante el período de la prueba. En cambio, los científicos hallaron que en el otro grupo los individuos mostraron un aumento de la materia gris en las áreas del hipocampo y el neocórtex, las partes del cerebro asociadas a la memoria, la actividad visual y motora.

 

A fin de cuentas, el cerebro es como un músculo y necesita ejercitarse. Tampoco es que debas hacerte un experto malabarista para aprender más cosas. En este caso, el medio británico aconseja establecer un lugar de los recuerdos, que en su traducción literal ellos llaman “un palacio de memoria”. Básicamente, consiste en asignar a cada uno de los objetos que tienes dispuestos en un espacio determinado un pensamiento o idea del que te quieras acordar, de tal modo que cada vez que los veas o recuerdes, la memoria se desplace hacia ellos.

Lo primero que debes hacer es un repaso de las cosas que más tienes a mano o con las que convives a diario. Intenta fijar un recuerdo o pensamiento a cada una de ellas, ya sea los productos de la lista de la compra o bien un hecho pasado del que necesites acordarte. Después, coloca dichos objetos de una manera estratégica para que así cada uno de ellos te evoque un recuerdo que lleve al siguiente de forma espontánea.

 

Memoria visual

Numéralos. Lo más recomendable es sintetizar mucho aquellas cosas de las que te quieres acordar para que sea más fácil. Entonces, cada vez que entres en la sala, inmediatamente recordarás aquello imprescindible que por nada del mundo querrías olvidarte, todo gracias a la memoria visual. De cara a un examen, puedes asociar un color de estos objetos a una definición o a un número (que bien puede ser una fecha de algún evento histórico). Si recuerdas que tenías el cuaderno rojo justo encima de la mesilla, tu cerebro asociará rápidamente este tono con el número anteriormente memorizado. Para hacerlo más simple, a la hora de realizar los apuntes apunta cada dato o número con un color, bien grande, para que aunque no goces de mucha capacidad de recordar frases, contenidos o meras cifras al menos las aprendas a través del ojo.

 

 

El último consejo para agilizar más ese proceso de memoria consiste en dejar un cuaderno y un bolígrafo encima de la mesita de noche. La clave está en anotar cada una de las cosas que sueñas que, por cierto, ahora mismo de cuarentena se caracterizan por ser muy variadas y extrañas. Durante el sueño el cuerpo descansa, pero el cerebro se mantiene plenamente activo y ocupado procesando la información del día, alojando recuerdos. Y según algunos estudios, las personas que consiguen recordar sus sueños mejoran su memoria y gozan de un mayor espíritu creativo. Lo más difícil de esta empresa es contar con la motivación suficiente como para echar mano del papel y el bolígrafo para apuntar lo que acabas de soñar. Sin embargo, a lo largo de los días cuando leas lo que has escrito seguro que te sorprenderás. Al menos, como experimento, suena divertido. ¿A qué estás esperando para probarlo?

 

El Consejo General de la Psicología de España solicita que los niños puedan salir a la calle

 

Dos niños homenajean a los Bomberos de MotrilMADRID Actualizado:

 

El Consejo General de la Psicología de España ha emitido este martes un comunicado en relación con las necesidades de la infancia y de la adolescencia en la situación de confinamiento por la pandemia. En él recuerda que, tras cinco semanas confinados, las autoridades pertinentes deberían «priorizar las salidas a la calle de forma gradual de niños, niñas y adolescentes, o, en su caso, en zonas vecinales comunes, durante una hora cada día y acompañados de un adulto».

Los expertos hablan de la incertidumbre, el desasosiego, nerviosismo y miedo como sensaciones principales que viven en estos días las personas. Y recuerda que «casi de un día para otro», los «niños, niñas y adolescentes han dejado de asistir a sus colegios, a sus institutos, relacionarse con sus compañeros y profesores». De hecho, «se han visto sometidos a nuevas rutinas, nuevas acciones. Y también, nuevas presiones».

El colegio reconoce que es «innegable» los efectos positivos del confinamiento en algunos hogares, ya que se mejoran las relaciones familiares, «está siendo una oportunidad única para estar más tiempo juntos, compartir actividades, juegos; para conversar y dialogar. Y escucharnos y comprendernos mejor; alejados de los ritmos, a veces, frenéticos de la vida cotidiana». De hecho, la situación ha provocado que «muchas familias hayan reestructurado sus prioridades y le hayan dado a la familia el espacio, el tiempo y el protagonismo que se merece».

A pesar de todo ello, y con el objetivo de «preservar el bienestar psicológico y la salud mental de los menores y sus familias», los expertos recuerdan que está habiendo un «incremento de casos de violencia de género e intrafamiliar, en muchos casos contra los menores» al mismo tiempo que «el confinamiento puede estar generando muchos problemas psicológicos y sociales en todos los miembros de cada unidad familiar y, en especial, entre niños, niñas y adolescentes» como alteraciones del estado de ánimo, estrés, alteraciones del sueño, trastornos de conducta alimentaria, síntomas de ansiedad, también psicosomáticos, duelos no elaborados, problemas de conducta o problemas relacionados con la adicción a la tecnología y al juego.

Por todo ello, solicitan «siendo conscientes de los beneficios derivados de las medidas de confinamiento en materia de indicadores de salud pública, y de las dificultades que puede conllevar, priorizar cuando se estime pertinente por parte de las autoridades sanitarias, las salidas a la calle de forma gradual de niños, niñas y adolescentes, o, en su caso, en zonas vecinales comunes, durante una hora cada día y acompañados de un adulto». Todo ello «evitando en todo momento el contacto con otras personas, especialmente otros menores, en esas circunstancias y el uso de parques infantiles». Y es que no hay que olvidar que hay familias «que, por sus especiales características, disponen de menos posibilidades durante el confinamiento, evitando así el sesgo social en función de los recursos de cada unidad familiar». Proponen, además, «promover iniciativas por parte de todas las administraciones, y en especial, por las corporaciones locales, para que reconozcan y den valor al esfuerzo realizado por los menores durante el confinamiento».

Desde el Consejo General de la Psicología de España recuerdan a las «administraciones competentes tomar en consideración los casos de denuncia de abuso a menores en los que se haya iniciado un procedimiento judicial, de manera que éstos no se detengan. En este sentido, resulta imprescindible la coordinación con Fiscalía y, en su caso, el Tribunal Superior de Justicia, en la resolución de tales situaciones con las medidas que se estimen pertinentes en el contexto de nuestro ordenamiento jurídico«. También recuerdan que hay que «priorizar la atención a familias con expedientes abiertos de violencia intrafamiliar».

Otro de los aspectos que señalan es «valorar la promoción de la figura de educadores en familias donde ambos progenitores 'teletrabajan'» así como la ampliación de «los recursos tecnológicos adaptados a la infancia y adolescencia, con atención especial a los menores atendidos en los centros de protección de menores y en los centros de reeducación y reinserción de menores infractores, poblaciones en desventaja o riesgo social».

También recomiendan «elaborar protocolos para la asunción de la guarda temporal en el caso de que los progenitores deban ser hospitalizados y sus menores a cargo puedan quedar desatendidos» y «revisar los servicios específicos para familiares de profesionales sanitarios y otros profesionales y trabajadores que no estén pudiendo atender adecuadamente las necesidades de sus menores a cargo».

«El cociente emocional predice el éxito con más precisión que el cociente intelectual»

 

El cociente emocional revela más cosas que el cociente intelectual

 

La capacidad para reconocer los sentimientos propios y ajenos y la habilidad para manejarlos revela mucho más sobre la eficiencia y las habilidades de una persona que un expediente académico brillante o un test de inteligencia por encima de la media. De hecho, como explica Guadalupe Gómez Baides, Directora del Instituto Europeo de Bienestar, autora de «Esto es Coaching» y Fundadora de la Escuela de Coaching Cegos, no es el cociente intelectual es que predice el éxito en la vida. Veamos por qué el cociente emocional es el que realmente toma el pulso a la satisfacción vital, según explica la experta...

¿Qué es la inteligencia emocional? ¿Es algo innato o adquirido?

La inteligencia ees la capacidad que tenemos las personas para conocer y gestionar nuestros propios estados emocionales y los de los de las personas que nos rodean.

Se habla de un «cociente emocional», que se desarrolla en paralelo al «cociente intelectual» de las personas y que predice con mayor precisión el éxito en la vida y la sensación de satisfacción.

 

Como casi todos los rasgos psicológicos, podemos heredar una predisposición a tener más o menos inteligencia emocional, pero lo realmente decisivo es el aprendizaje que hacemos desde pequeños, principalmente por modelado de las personas que nos rodean. Es decir, imitamos las formas de reconocer y gestionar las emociones de nuestros padres, hermanos y personas más próximas a nosotros.

La buena noticia es que se puede mejorar el nivel inteligencia emocional de cualquier persona (que no sufra una enfermedad que limite sus capacidades a este respecto) y que esté dispuesta a invertir el tiempo y el dinero suficiente para ello.

 

Guadelupe Gómez

¿Qué características definen a las personas con inteligencia emocional?

Todas están basadas en un buen nivel de autoconocimiento y autogestión de los estados emocionales.

Cuando se popularizó el término inteligencia emocional, yo comentaba que es lo que los psicólogos hemos denominado siempre «madurez emocional», directamente proporcional a la salud mental.

El modelo más conocido fuera de los ámbitos psicológicos es el de Goleman, que popularizó el término y definió cinco competencias emocionales básicas: autoconocimiento, autorregulación emocional, automotivación, empatía y habilidades sociales.

 

Como puedes imaginar, estas características se tienen que desarrollar en orden, porque no se puede regular o gestionar una emoción si no se es consciente de tenerla, ni podemos tener habilidades sociales sin empatía, etc.

¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos de la inteligencia emocional? ¿Para qué sirve?

Realmente no hay ningún aspecto negativo de tener inteligencia emocional, todo son ventajas tanto a nivel personal como a nivel interpersonal.

Algunas personas identifican un alto grado de empatía (asociado a hipersensibilidad) con un aspecto negativo, pero esto solo ocurre en aquellas personas que no han madurado suficientemente el resto de las características que incluye una buena inteligencia emocional.

Podríamos decir que la empatía es condición necesaria pero no suficiente pata tener inteligencia emocional y es por ello por lo que a veces algunas personas llegan al sufrimiento empático.

 

Normalmente porque nadie nos ha enseñado nunca cómo desarrollar nuestro cociente emocional y la mayoría de las personas hacemos lo mejor que podemos con los modelos y experiencias que hemos tenido y que no suelen ser idóneos.

Respecto a los aspectos positivos de tener inteligencia emocional, lo cierto es que son todos. Si piensas en lo que deseas en tu vida, todo lo bueno que se te ocurra, pasa por tener una buena inteligencia emocional: amor, salud, éxito, satisfacción, bienestar, paz interior, disfrute, alegría, felicidad, …

¿Cómo puede saber una persona si tiene o no inteligencia emocional?

Viendo que la inteligencia emocional nos lleva a todo lo bueno de la vida, cuanto más feliz eres, más inteligencia emocional tienes. De eso puedes estar seguro…

Podemos citar algunos indicadores: Si tienes buena autoestima, autoconfianza, autocontrol, integridad, sabes disfrutar de las cosas grandes y pequeñas de la vida, sabes dar amor de forma sana y recibirlo, tienes resiliencia (resistencia al estrés), te recuperas fácilmente de los golpes de la vida, sonríes, eres agradecido/a, tienes sentido del humor, intuición, eres flexible y tolerante, sientes satisfacción con tu vida, aceptas lo que no puedes cambiar, tienes proactividad, persigues tu metas, etc.

 

¿Qué señales indican que una persona de nuestro entorno laboral, familiar, personal o sentimental carece de inteligencia emocional

Bueno, mucha gente habla de estas personas como «toxicas», a mi no me gusta el término, pero reconozco que es descriptivo…

Normalmente las personas con inteligencia emocional transmiten sensación de calma y seguridad. Parecen confiables, afables, compasivas, son atractivas socialmente hablando, etc. Así que las personas que carecen de ella son todo lo contrario… Carecen de autocontrol, sufren porque no se entienden ni ellas mismas, están estresadas, no respetan a los demás, son egoístas y egocéntricas, no soportan la frustración, son cortoplacistas, oportunistas, pueden dar versiones distintas a distintas personas para quedar bien, mienten, etc.

¿Y qué pasa cuando una persona no tiene inteligencia emocional?

 

Los aspectos negativos son devastadores. A nivel personal, es imposible tener bienestar y sentirse feliz, satisfecho, pleno, etc.

Y a nivel relacional, se hace imposible la conexión profunda, que se basa en emociones, el amor, lo que da sentido a la vida.

Carecer de inteligencia emocional es tener un pasaje a una vida de desdicha, sufrimiento, estrés, desgaste, depresión, incomprensión y soledad profunda. Vamos, que no se lo desearías ni a tu peor enemigo…

¿Podría aconsejarnos ejercicios prácticos para entrenar la inteligencia emocional

¡Claro! Lo primero que hay que hacer a diario, es ser conscientes de los estados emocionales por los que pasamos, porque es la única manera de poder gestionarlos adecuadamente y no negarlos o reprimirlos.

 

Lo segundo sería cuidarse física y psicológicamente. Comer bien, tener un sueño de calidad y hacer ejercicio físico nos dan las bases para tener un cerebro que funcione bien y podamos ser inteligentes en todas las formas.

Lo tercero sería un tiempo al día o cada dos días a la gestión emocional. Igual que vamos al gimnasio o hacemos ejercicio para mantener el cuerpo sano, nuestro sistema emocional requiere un tiempo para digerir las emociones que van surgiendo en el día a día.

Y me voy a permitir un cuarto ejercicio por si nos están leyendo algunos padres: hay que fomentar la inteligencia emocional de los niños porque lo que más nos importa es que los hijos sean felices. Enseñarles a identificar y nombrar lo que están sintiendo, a decidir la respuesta que quiero dar más allá de cómo me haga sentir una situación, enseñarles autocontrol y empatía y cómo afectan sus reacciones tanto a ellos mismos como a los otros, y proporcionarles vías de canalización y expresión saludable de las emociones que sienten.

La educación sexual tiene que empezar en casa, según sexólogos y docentes

 

BARCELONA Actualizado:

 

La educación sexual tiene que empezar en casa y la familia y debe colaborar con la que se imparte en los colegios, según han coincidido en señalar pedagogos, psicólogos y sexólogos consultados por Efe, que aplauden la implementación en Cataluña del plan de educación sexoafectiva «Coeduca't», que ha empezado a aplicarse en 300 institutos catalanes con el objetivo de introducir en tres años la educación sexoafectiva en todas las escuelas como una materia transversal desde los 3 a los 15 años.

Los expertos insisten en la «importancia del papel de los padres y madres en esta materia», ya que son «el referente más cercano para sus hijos» y defienden que, en consecuencia, «la educación sexual tendría que empezar en casa», aunque defienden que se haga de forma colaborativa también en la escuela.

Según el departamento e Educación, el plan «Coeduca't» es «un paso adelante hacia el reconocimiento de la diversidad, el derecho al propio cuerpo y la libertad sexual».

La educación sexual incluye temas como la identidad de género, la orientación sexual, la violencia de género, el consentimiento u otros aspectos de la sexualidad y la afectividad en contenidos adaptados según la franja de edad. La psicóloga clínica del centro de Psicología Cepsim y sexóloga del Instituto de Psicoterapia Gestalt de Madrid, Sandra Isella, lamenta en declaraciones a Efe que «la educación sexoafectiva sea una asignatura pendiente en España. Se da anatomía y biología, pero no se contempla la dimensión emocional y sexual».

«Es cierto que la dimensión emocional comienza a tenerse en cuenta, pero la sexualidad no se considera aún. Si la familia tuviera el apoyo de los colegios en estos temas, se ahorraría mucho sufrimiento», según Isella.

Educación sexoafectiva

El psicoterapeuta y sexólogo Raúl Padilla opina, en declaraciones a Efe, que «existe un tabú, es un tema incómodo y que intrinca en lo estrictamente personal y diverso», lamenta la ausencia de estos contenidos en el currículum educativo y asegura que «impide que se generen debates racionales en relación a la sexualidad».

Ambos expertos coinciden en que la educación ha de iniciarse en el ámbito familiar, al resaltar que ciertos valores sólo pueden adquirirse en casa, y recomiendan que la escuela, siempre respetando la multiculturalidad de las familias, trabaje con los padres para evitar que el alumnado entre en contradicciones al recibir conocimientos respecto a la educación sexoafectiva.

«Si en casa no tenemos una educación en condiciones, en la escuela va a estar desfasada. El respeto, las formas, el estilo comunicativo, la empatía, todo esto se aprende en casa. Si solo se trabajan en el aula no es suficiente, el trabajo tiene que ser conjunto», defiende Padilla.

Un esfuerzo conjunto de las familias y las escuelas que Padilla ve fundamental, ya que «a estas edades lo peor que puede pasar es encontrar mensajes opuestos en la escuela y en casa y esto debe tenerse en cuenta, siempre respetando la pluralidad y diversidad de las familias».

La presidenta de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos de Cataluña (Fapac), Belén Tascón, ha recibido el plan positivamente indicando que «me parece una buena iniciativa y una buena formación», ha dicho a Efe.

«Sería importante adaptar el discurso a cada franja de edad y aunque la participación no siempre es muy elevada serían muy provechosos unos talleres de formación para padres», propone Tascón.

En el instituto público IES Verdaguer, la directora del centro, Marta Vidal, reafirma a Efe que es necesario que los valores que se inculcan en la escuela «los den también las familias, porque si no es difícil hacer este trabajo».

«Además tenemos familias de muchas procedencias y queremos respetar su cultura, pero tratamos de hacerlo sin dejar de recomendar amplitud de miras», asegura.

No llegar tarde

En este instituto, la materia de la violencia machista la imparten mediante talleres puntuales la Guardia Urbana, y sobre sexualidad, voluntarios de la Cruz Roja en tercero y cuarto de ESO.

A estas edades, según Padilla, ya solo se puede «reparar» para evitar que el adolescente genere «patologías o una visión limitada de la sexualidad que le haga vivir relaciones deficitarias en su vida adulta».

La directora del centro indica, sin embargo, que estos talleres se complementan con sesiones respecto al consentimiento y la violencia sexual, pero no se coordina o incluye a los padres en el programa.

«Estaría bien que los padres participaran de alguna forma, para saber qué hacemos entre todos, pero es difícil que los padres quieran participar en la educación en los centros», lamenta Vidal.

«Los jóvenes suelen saber mucho más de lo que se les explica en estos talleres, pero les faltan conocimientos tan básicos como el respeto, el consentimiento, la asertividad y otros valores y estas carencias no les permiten dar a la sexualidad el valor que tiene», concluye la directora del instituto.

«Las relaciones de pareja sanas no esperan a su media naranja»

14/02/2020

 

Con motivo del Día de los enamorados, Mariola Lorente, creadora de contenidos y tutora del seminario de Educación afectivo sexual de la UP (Universidad de Padres), recuerda que el mito del amor romántico ha perdurado hasta nuestros días bajo la forma de «media naranja», lo que para ella conlleva ciertos riesgos porque moldea la manera de entender las relaciones de pareja.

En su opinión, «el amor romántico no es más que un tipo específico de amor, uno de tantos modelos amorosos que se han dado a lo largo de la historia de la humanidad. Un modelo que lleva siglos fundamentando nuestro estilo de vida afectivo y marcando el camino a seguir».

 

Explica a ABC que los cuentos que nos contaron en la infancia, las historias del universo Disney, del cine, la música... «han transmitido durante décadas unos valores sociales y creado una serie de mitos en los que se presenta a la mujer enamorada con un papel muy pasivo, de espera al hombre amado, siendo alguien a quién conquistar, salvar de su soledad, infelicidad o vida incompleta. Esta visión estereotipada perpetúa el sistema jerárquico, desigual y basado en la dependencia que todavía hoy predomina. Las expectativas que se siguen de ella conducen a la frustración y a la insatisfacción permanentes porque la realidad no cumple esos criterios. El amor no es perfecto ni nos tiene que salvar de nada».

 

creadora de contenidos de la UP no se manifiesta en contra de «los cuentos de toda la vida, no se trata de prohibirlos», pero sí deben servir de punto de partida para una reflexión. «Desde el momento que se los contamos a nuestros hijos se puede aprovechar para hablar del tema según sea su nivel madurativo, hacerles preguntas, mostrarles otros puntos de vista para que crezcan como personas válidas por sí mismas sin renunciar al amor. Las personas deben quererse a sí mismas, con sus virtudes y defectos, la felicidad se encuentra en su interior y no hay que esperar a que sea otra persona la que nos dote de esta plenitud».

 

También destaca que es muy importante explicar a los más jóvenes y adolescentes «que el amor no es control (del móvil, de la ropa que se viste, de dónde se sale...), que sentir celos no significa que se esté más enamorado, que el amor a primera vista no existe... Todos tienen en común que nos ofrecen una imagen distorsionada del amor que, a base de ser repetida ubicua e incesantemente, ha calado en nuestras mentes, afectando a nuestras esperanzas y decisiones. De manera que acaba condicionando la manera de relacionarnos y lo que esperamos o exigimos al otro sin darnos cuenta de que la mayoría de esas expectativas son irreales e, incluso, nocivas».

 

Sobre todo en una etapa sensible como la adolescencia, explica que esta representación idealizada de las relaciones amorosas tiene consecuencias como miedo a la soledad, dependencia, frustración, sexismo, relaciones que se alargan en el tiempo de manera enfermiza o duros procesos de desamor. «La buena noticia —matiza— es que han salido a la luz estas consecuencias y, por lo tanto, podemos evitarlas».

 

Incide en que sería muy positivo discutir y comentar estos mitos con nuestros hijos adolescentes, a propósito de series o películas que les gusten. Seguro que no tardan en aparecer. No es partidaria tampoco de prohibir o censurar estos contenidos porque, precisamente, es a partir de su existencia cuando se puede adoptar una postura crítica al respecto y buscar alternativas. «Es importante aprender a detectarlos y reflexionar sobre ellos en familia. Como madres y padres tenemos una oportunidad de oro para ayudar a nuestros hijos a sentar las bases de unas relaciones sanas, constructivas, libres y equilibradas; basadas en el respeto, el apoyo, el crecimiento personal y que no pasan, precisamente por la espera de la media naranja. Ttodo empieza por uno mismo. Un amor como fortaleza y como proceso, no como destino o imposición», concluye.

Las cinco cosas que más desgastan una relación

 

 

Cuando una relación de pareja pasa baches o empieza a deteriorarse, muchas personas se esfuerzan por dejar atrás los malos entendidos, los problemas y poner su mejor cara. Pero hay veces que esta situación se hace insostenible y, algunas de ellas deciden hacer balance y recordar no sólo aquellas cosas que más les unen sino también las que les ponen en el disparadero.

Los profesionales de los centros Nascia, especializados en la gestión del estrés, han elaborado una lista con las cinco cosas que más pueden estresary desgastar a una pareja basada en las experiencias de sus propios pacientes durante los últimos años.

1. Celos

La primera causa que apuntan los expertos son los celos, ya que cuando hablamos de ellos, el estrés se dispara a unos niveles que pueden resultar fuente de crisis de ansiedad. La falta de confianza, ya sea en uno mismo o en la otra persona, genera una inseguridad que les lleva al estrés más absoluto. Tener pensamientos negativos ante una posible infidelidad está a la orden del día en seis de cada diez parejas.

2. Miedo a la ruptura

Como segunda causa más habitual se encuentra el miedo a una ruptura. Ello significa sentir una angustia que desemboca en pensamientos adversos recurrentes. Y es que el miedo es una fuente de estrés que pone al cuerpo en alerta, y enfrentarse a una posible ruptura de la relación supone un momento doloroso de mucha tensión además de temor.

3. Convivencia

La convivencia también pone a prueba la paciencia de las parejas. Según los profesionales, ocho de cada diez afirman encontrar siempre alguna costumbre en su compañero o compañera que les genera tensión. Colocar los vasos y los platos de una determinada manera, dejar subida la tapa del inodoro, no recoger las gotas de agua que caen en el espejo o encimera del lavabo, etc… En resumen, tensión acumulada y discusión garantizada.

4. Impuntualidad

La cuarta causa que más estresa en pareja es la puntualidad. Los retrasos en las citas cuando éstas quedan por separado en un lugar y una hora concreta, pero también cuando tienen que salir juntos de casa porque tienen una cita con otras personas. El tiempo en el que cada uno tarda en vestirse o asearse, máxime cuando hay que compartir baño, es un momento que acumula tensión. Y, por supuesto, que la obsesión por la puntualidad sirva como una fuente más de estrés es algo que está a la orden del día.

5. Dificultad de conciliación

Finalmente el desgaste que produce la dificultad para conciliar horarios laborales y familiares se sitúa como una de las mayores preocupaciones para las parejas con hijos. Colegios, actividades extraescolares, trabajo… y el poco tiempo que les queda para disfrutar como pareja sin más preocupaciones supone un estrés constante.

Puede que seas un analfabeto emocional y no lo sepas

Las psicólogas Gema Sánchez Cuevas y Valeria Sabater repasan en «Pon corazón a tu cerebro» las claves del universo emocional para mejorar nuestras relaciones

 

Los analfabetos emociones no entienden lo que les pasa por dentroLos analfabetos emociones no entienden lo que les pasa por dentro

 

Raquel Alcolea

 

Puede que sean hábiles en el dominio de múltiples competencias, puede que tengan los títulos académicos a pares e incluso puede que tengan una inteligencia por encima de la media, pero les cuesta gestionar emociones como la ansiedad, la rabia o el miedo a la vergüenza. Los analfabetos emocionales son aquellas personas que no comprenden bien sus emociones y eso les causa un creciente malestar psicológico. Y atención, porque no estamos hablando de personas frías, duras, calculadoras y poco empáticas, sino de algo que va mucho más allá y que conocen bien las psicólogas Gema Sánchez Cuevas y Valeria Sabater, autoras del libro «Pon corazón a tu cerebro. Entiende tus emociones para vivir mejor» (de La mente es Maravillosa para La Espera de los Libros).

Las autoras de esta guía para entender las emociones distinguen tres perfiles que podrían definir al analfabeto emocional, al que describen como «una persona que desconoce o que tiene muy poco contacto con el universo emocional». Según Sánchez Cuevas, estos perfiles encajan con el analfabetismo emocional:

Los «caballeros blancos». «Esas personas que están disponibles para todo el mundo menos para ellas mismas, es decir, que priorizan las necesidades de los demás y dicen sí a casi todo lo que les piden», explica la psicóloga, quien precisa que, en este caso, en realidad lo que sucede es que suelen esconder sus emociones y decepciones para aparentar ser fuertes y estar disponibles. «Y esto conlleva un coste», aclara.

 

Los «corazones de cristal». Son personas muy sensibles, con alta empatía pero también con un alto contagio emocional. «Se contagian en seguida de las preocupaciones, las angustias y las necesidades de los demás, pues todo lo personalizan», define Sánchez Cuevas. El problema es, según explica, que se sienten mal porque no suelen tener claro el límite entre ellos y los demás.

Los «guerreros con corazas ardientes». Suelen ser personas con alta resolución y motivación, pero que no ven más allá de su punto de vista. Su lema es, según explica Sánchez Cuevas, «estás conmigo o contra mí» y la cuestión es que tiene la inteligencia emocional de un niño de tres años por lo que suelen enfadarse y frustrarse a menudo.

Aunque estos perfiles permiten identificar a un analfabeto emocional, las psicólogas afirman que en realidad puede serlo cualquier persona que desconozca el mundo emocional y no sepa muy bien qué quieren decirle sus emociones y para qué sirven. En cuanto a las consecuencias, la experta precisa que la huella del analfabetismo emocional suele ser el sufrimiento, la angustia y un estado de apatía y desgana que produce el hecho de no saber bien cómo se siente uno y qué ocurre en su interior.

¿Qué hago si soy un analfabeto emocional?

Si al leer este artículo te has sentido identificado con alguno de los perfiles o te has planteado que podrías ser uno de ellos, lo primero que debes hacer, según aconseja Gema Sánchez Cuevas, es interesarte por las emociones y aprender de ellas. Debes saber qué son las emociones, qué quieren decirte y para qué funcionan. «Pero no solo aquellas que te hacen sentir bien, sino todas. Pues a menudo solemos obviar aquellas con las que nos sentimos incómodos», comenta.

El enfado, la ira, la frustración... y todas las emociones incluyen un mensaje que es importante por lo que en lugar de dejarse llevar por ellas, la experta aconseja detenerse y descifrar qué quieren decir sobre uno y sobre sus necesidades. «Suele costar aceptarlo, pero lo que sentimos es nuestra responsabilidad. Somos nosotros quienes tenemos que gestionar esas emociones», afirma la autora de «Pon corazón a tu cerebro», una guía en la que se aportan herramientas y recursos para regular las emociones en nuestra relación con los demás.

¿Y si es mi pareja o está en mi familia?

La convivencia con los analfabetos emocionales no suele resultar sencilla. La razón de esta dificultad reside, según la psicóloga Gema Sánchez Cuevas, en que para ellos solo existe su realidad, un punto de vista y lo que ellos consideran mejor. «Suelen estar frustrados, tienen muchos cambios de humor y no comunican bien, por lo que hay que averiguar siempre qué quieren y cómo se sienten», describe.

Por eso es probable que, según vaticina la psicóloga, sus comportamiento tenga un efecto secundario en nosotros. Pero para minimizar este impacto la psicóloga recomienda mantener la calma, mostrarse firmes y tener presente cómo son. «La clave es no dejarse llevar por su inestabilidad ni ponernos a su nivel. Debemos mantener la templanza», asegura.

También es importante a la hora de relacionarnos con ellos o de pedirles algo que le hablemos de forma concreta y específica, señalándoles lo que nos molesta y cómo nos hace sentir, en lugar de emplear expresiones vagas, imprecisas o generales. «Hay que facilitar el diálogo y hacerles entender que también tenemos necesidades», propone Sánchez Cuevas.