Año 2019

La limpieza interior que hay que hacer cuando la pareja se rompe

El tiempo no lo cura todo, implicarse en hacer una buena 'desintoxicación' sentimental también es importante

pareja

 

En el tiempo del amor líquido, que pocas veces dura toda la vida, vamos acumulando relaciones y recuerdos, alegrías y desencantos, reliquias de nuestra vida sentimental que se acumulan en una mochila cada vez más pesada. Hay que aligerar el equipaje de vez en cuando, así que hacemos lo más cómodo: olvidar las huellas de las relaciones pasadas en los armarios de la vida sentimental, donde entran numerosas experiencias, pero muy pocas salen. Tarde o temprano, llega la hora de hacer limpieza y, quienes saben del asunto, aseguran que no hay mejor momento que tras una ruptura.

En el hogar, este proceso no pasa solo por tirar cosas, sino que también hay que aprender a colocar las que quedan, y lo mismo sucede en el terreno de las relaciones de pareja. La buena noticia es que hay un proceso para conseguirlo, y que todos podemos recurrir a él. Al fin y al cabo, si Marie Kondo ha conseguido convencernos en la televisión de que la mayor parte de los enseres que colman nuestros armarios estarían mejor en la basura, y enseñarnos a mantener el orden en el ropero, ¿por qué no iba a pasar lo mismo con los posos que deja la vida emocional? Eliminar lo que ya no nos hace falta y aprender a guardar solo lo estrictamente necesario es muy importante.

Limpiar el camino para una nueva relación

“Si imaginamos que nacemos con una mochila sobre la espalda y que a lo largo de la vida la vamos llenando de experiencias, emociones y conocimientos, es normal que el peso interfiera de vez en cuando en nuestro día a día”, reflexiona la sexóloga Lara herrero. Y la carga emocional es un factor muy importante que debemos tener en cuenta antes de iniciar una nueva relación estable, sobre todo cuando no nos oxigenamos entre relación y relación.

“No se puede disfrutar del presente viviendo en el pasado”, continúa la especialista. O sea, que “si deshacernos de un determinado objeto que relacionamos con nuestra expareja nos ayuda a superar la ruptura y conseguir ser más felices, adelante”, aconseja. Sin embargo, la vida no siempre es tan sencilla como la pinta Marie Kondo, y conviene no ser muy radicales en la limpieza de armario emocional. “Muchos recuerdos, objetos y vivencias con una expareja pueden haber determinado un comportamiento actual, un aprendizaje o una manera de ser. Renunciar a todo eso, también puede significar renunciar a nosotros mimos en cierta manera”.

Y la principal carga emocional no son las fotos o las entradas de cine de la primera cita. Lo que más pesa suele ser la autoflagelación, la culpa y el convencimiento de que volveremos a repetir nuestros errores. Sin embargo, predecir el futuro en función de las experiencias del pasado es una actitud tan común como errónea, advierte Herrero. “El hecho de que una relación pasada haya fracasado no significa que una relación futura también lo haga”, afirma la sexóloga.

El psicólogo Miguel Ángel Rizaldos añade que es habitual que “los miedos que se generan a que nos pueda volver a ocurrir la misma situación pueden llegar a bloquearnos, y así creer que lo mejor para no volver a pasarlo mal y sufrir es no volver a tener una relación de pareja”. Para no caer en este caos emocional, la clave está en afrontar la ruptura de la mejor manera posible. “Hay que vivir esas emociones de dolor y sufrimiento y no intentar bloquearlas”. Pero solo durante una primera etapa de duelo.

Las mujeres sufren más, pero se recuperan antes

Tras una ruptura adecuada, el primer paso para iniciar la limpieza del armario emocional es la aceptación. “Los estudios señalan que las personas que han sufrido un fracaso de pareja, para poder superarlo, necesitan entender nítidamente por qué terminó la relación”, explica el especialista. Se trata de algo así como averiguar dónde está realmente el desorden en nuestro armario para poder centrarnos en colocarlo todo en su sitio.

El siguiente paso pasa por cuidarse a uno mismo. Tal y como refleja el manual Enfoques positivos para el desarrollo óptimo de la relación de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, antes de pasar de una relación a otra es importante recomponerse a uno mismo y salir de la sensación de abandono. No obstante, como recuerda Rizaldos, “la persona debe ser paciente y permitirse una adaptación a su nueva vida, donde lo primordial es encontrar el bienestar superando el dolor causado”. Puede llevar unos meses.

Según un estudio publicado en Evolutionary Behavioural Sciences, el tiempo para superar una ruptura amorosa de media oscila entre seis meses y dos años, y varía según la resiliencia de cada persona, pero también según su sexo. Las mujeres sufren un mayor impacto emocional y físico tras la ruptura, pero también que se recuperan antes que los hombres. Muchos hombres, por el contrario, pese a no sufrir tanto tras la ruptura suelen iniciar su siguiente relación con su expareja aún en mente.

También hay que ordenar las amistades de Facebook

Guardamos ese tenedor de plástico de la ensalada por si nos vamos un día de camping, ese recuerdo de la primera cita con nuestro ex, por si algún día nos da la nostalgia. El armario emocional a veces tiene un reflejo físico, en forma de fotos, regalos y amistades en las redes sociales que deberíamos dejar en el pasado, si no queremos que nos ancle demasiado. A este respecto, Rizaldos revela que “las investigaciones sobre el cerebro muestran que la pérdida de la relación de pareja activa en el cerebro los mismos mecanismos que los de un adicto al que se le retiran las sustancias tóxicas”, de forma que pasa por algo parecido a un “periodo de abstinencia”.

En este periodo es esencial no buscar el contacto con la expareja, o regocijarse en fotos y objetos, como puede ser abrazarse a su ropa, aún con su olor. En el caso de las redes sociales, es mejor eliminar cualquier contacto, al menos por un tiempo. “Lo sano es reconocer y evitar que, aunque tengamos la impulsiva necesidad de contactar o espiar a través de las redes sociales, con ello estaremos avivando la adicción, ahondando aún más el dolor emocional que sentimos y retrasando nuestra recuperación”, insiste Rizaldos.

De hecho, un estudio realizado por la psicóloga Tara Marshall de la Universidad de Brunel, en Reino Unido, publicado en la revista Cyberpsychology, Behaviour, and Social Networking, concluyó que las personas que seguían siendo amigos en Facebook de su expareja tenían tasas más bajas de crecimiento personal. Y como cualquier persona hacendosa sabe bien, el crecimiento no siempre tiene que ser hacia afuera: hacer sitio en los armarios saturados es la mejor forma de aprovechar bien el espacio. A nivel emocional pasa lo mismo.

Cómo detectar a una persona manipuladora

Descubre los rasgos de una persona manipuladora. Te damos algunas herramientas y claves para detectar este tipo de personas.

Te damos las claves para detectar a la gente manipuladora

Te damos las claves para detectar a la gente manipuladora

 

De alguna forma, se puede decir que todos desde que nacemos intentamos manipular nuestro entorno. Los bebés lo hacen sin ser conscientes de ello, para poder sobrevivir y cubrir sus necesidades más básicas. Así, cualquier cachorro al nacer tiene unos rasgos físicos que lo hace ser adorable en su entorno y reclama la atención con sonoros lloros irresistibles al oído de sus adultos.

Esa facultad irá desapareciendo según vamos creciendo, para adquirir otras habilidades, pero hay personas que no solo la conservan, sino que además hacen una filosofía de vida de la manipulación para conseguir lo que quieren y en ocasiones utilizan esa facultad como arma peligrosa para los demás. Suelen ser personas que intentarán cambiar el modo de pensar de otras personas para beneficio propio.

 

Los psicólogos hacen distinción de las diferentes “presiones” que estas personas pueden ejercer a su “víctima”. Si la presión es muy grande es denominada perversión narcisista.

Esta perversión la ejecutan intentando convencer al otro de que cambie sus ideas, para su conveniencia, y lo hacen de forma muy sutil y que suele tener una efectividad arrolladora. 

 

Los manipuladores suelen tener el don de captar los puntos débiles de otras personas y recurrirán al chantaje emocional, al miedo y en ocasiones pueden llegar a tener conductas agresivas. 

¡Ojo! El miedo es un arma muy poderosa para la manipulación no sólo en personas individuales sino también para colectivos. Aprender a reconocer tus miedos es la primera fase para superarlos y así evitar, que los manipuladores se aprovechen de ellos.

Claro está que, dentro del grupo familiar, personal o íntimo es mucho más fácil que un manipulador despliegue sus redes. Y en este entorno, la persona manipulada puede estar toda la vida siendo víctima de su manipulador.

Una persona manipuladora puede llegar a alimentarse de la energía positiva de su manipulado/a y aunque aparentemente la persona manipulada necesite de ayuda psicológica para deshacerse del “parásito”, es el manipulador el que seguramente necesite de ayuda psicológica.

Pero hay que dejar claro que no todo el mundo sirve para manipular a las personas ni a todo el mundo le gusta hacerlo. Para ello hay que ser inteligente y tener buena memoria ya que se deben tener en cuenta muchos aspectos. Estos aspectos deben estar dominados a la perfección para que la manipulación sea efectiva y la persona manipuladora pueda conseguir su objetivo.

Todos alguna vez nos hemos topado con un manipulador/a y hay que tener una buena fuerza mental y una gran autoestima para no caer en su red.

Una persona manipuladora intentará que dudes de tus capacidades y que te sientas inferior a él o a los demás y su gran fortaleza es la facilidad de manejar las emociones haciéndote, en muchas ocasiones, tener un gran sentimiento de culpabilidad.

Como resumen podemos decir que las características de un manipulador son las siguientes:

  • Especialistas en detectar los puntos flacos de los demás.
  • Nunca se detienen hasta conseguir lo que quieren.
  • En sí, la manipulación es una fuerza poderosa y por ello, necesitan cada vez más de ese poder, por lo que pueden no tener límites. Es como una droga.
  • Son personas con necesidad de control y de superación (necesitan sentir que son superiores a los demás).

Pero no todos los manipuladores son iguales, hay una gran diversidad de ellos, aquí vamos a indicar las características de algunos.

El narcisista que desprestigia

Es una persona que cree en su perfección, nunca se equivoca así que siempre te hará sentir que estás equivocado y hará resaltar tus defectos.

El maquiavélico

Suele ser retorcido, cambia tus palabras o su sentido y conseguirá que desees no haber hablado, llegando incluso a hacerte sentir muy mal, pues se las arreglará para hacer ver que has hecho daño a otra persona. Puede conseguir que los demás también se lo crean.

El agresivo

Esta persona hace ver su fuerza con agresividad, por lo que consigue que los demás cedan a sus necesidades o deseos para ahorrarse el amargo trago de enfrentamientos físicos o verbales. Estos enfrentamientos le generan a la víctima un alto nivel de ansiedad al sentir esa amenaza inminente, siendo así más proclive a la manipulación. 

El “pelota”

Este manipulador se va a servir de ti subiéndote el ego y haciendo que te sientas superior. Consigue que hagas todo aquello que desea metiéndote en tu consciente la idea de que tienes que hacerlo ya que él es incapaz. Puede llegar a agotarte en la dura tarea de hacer todo lo que él no quiere hacer. 

Una pobre víctima de la vida

Reconocerás a este manipulador porque siempre te contará todo lo malo que le pasa, que por lo general es “todo”. Es la persona con menos suerte en esta vida y todos abusan de él. Se aprovechan de la lástima que sientes por él para obligarte a hacer lo que quieren. 

A estas alturas seguro que has reconocido a más de uno de tu entorno. 

Y es difícil pero prioritario para nosotros mismos reconocerlos a tiempo y apartarnos de ellos, o al menos conseguir no ser su víctima. Para ello deberemos siempre tener nuestras propias prioridades, defendernos emocionalmente e incluso si es necesario físicamente, saber decir “no” sin sentirnos culpables y sobre todo respetarnos a nosotros mismos más que a nadie.

Tenemos que notar conscientemente el intento de manipulación, no es que estemos siempre pendientes y de ser mal pensadores, pero sí haber ejercitado la idea de que tenemos derechos que no se deben traspasar o violar.

Si estamos seguros de nuestros derechos será más difícil que nos consigan manipular, y si nos sentimos menospreciados en alguna ocasión debemos reaccionar rápidamente poniendo las cosas en su sitio. 

Pensar es bueno siempre, así que antes de realizar alguna solicitud reflexiona, la gran mayoría de las manipulaciones se hacen con la presión del tiempo, el manipulador siempre intenta meterte prisa.

No hay que dejar que nadie invada nuestro espacio personal y con ello nuestras emociones, así nadie nos podrá hacer daño.

Sobre todo, y lo más importante si caes en las redes de un manipulador, no te sientas mal, lucha por salir de esas relaciones tóxicas y siempre pensando que tú no has tenido la culpa.

Y no dudes nunca de tus ideas, estos “ácaros sociales” son muy hábiles al interpretar la comunicación no verbal y utilizarán sus artes persuasorias para anularte.